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Juan 9

Nuevo Testamento (AFM 1995)

1Al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento.

2Y le preguntaron sus discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó: este o sus padres, para que naciera ciego?»

3Respondió Jesús: «Ni pecó este ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios.

4Conviene que nosotros hagamos las obras de aquel que me ha enviado mientras es de día, pues viene la noche, cuando nadie puede trabajar.

5Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo».

6Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva, y ungió con él sus ojos,

7y le dijo: «Anda, lávate en la piscina de Siloé», que significa Enviado. Fue entonces, se lavó y volvió con vista.

8En esto, los vecinos y los que antes lo habían visto, porque era mendigo, decían: «¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?» Unos decían: «Este es».

9Y otros: «No, sino que es uno que se le parece». Pero él decía: «Soy yo».

10Le preguntaron: «Pues, ¿cómo se te abrieron los ojos?»

11Él respondió: «Ese hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos y me dijo: “Ve a Siloé y lávate”. Entonces fui, me lavé y vi».

12Y le dijeron: «¿Dónde está ese?» Respondió: «No lo sé».

13Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.

14Era sábado el día en que Jesús había hecho lodo y le abrió sus ojos.

15De nuevo los fariseos le preguntaron cómo había recuperado la vista. Él les dijo: «Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo».

16Algunos fariseos decían: «Ese hombre no es de Dios, porque no guarda el sábado». Pero otros decían: «¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales prodigios?» Y había división entre ellos.

17De nuevo preguntaron al ciego: «¿Qué dices tú de él, ya que te ha abierto los ojos?» Él dijo: «Es un profeta».

18Los judíos no creyeron que aquel hombre hubiera sido ciego y hubiera llegado a ver, hasta que llamaron a los padres del que ahora veía.

19Y les preguntaron: «¿Es este vuestro hijo, el que decís que ha nacido ciego?»

20Respondieron los padres: «Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego.

21Cómo ahora ve, lo desconocemos; o quién abrió sus ojos, no lo sabemos. Preguntadle a él, que edad tiene: él mismo hablará de sí».

22Sus padres dijeron esto porque temían a los judíos; pues los judíos ya habían decretado que si alguien confesaba que él era el Cristo fuese expulsado de la sinagoga.

23Por eso sus padres dijeron: «Edad tiene, preguntadle a él».

24Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador».

25Él les contestó: «No sé si es pecador, solo sé que yo era ciego y ahora veo».

26Entonces le dijeron: «¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?» Les respondió:

27«Os lo dije ya y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo de nuevo? ¿También vosotros queréis haceros discípulos suyos?»

28Ellos le maldijeron, diciendo: «Tú eres su discípulo; nosotros somos discípulos de Moisés.

29Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ese no sabemos de dónde es».

30El hombre les respondió: «Esto es lo extraño, que vosotros no sepáis de dónde es y que me abriera los ojos.

31Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino que si alguno le honra y hace su voluntad, a ese le oye.

32Jamás se ha oído que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento.

33Si ese no viniera de Dios, nada hubiera podido hacer».

34Le respondieron: «Has nacido lleno de pecado y, ¿nos vas a enseñar tú a nosotros?» Y lo echaron fuera.

35Oyó Jesús que lo habían echado fuera, y habiéndose encontrado con él, le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?»

36Él le respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»

37Le dijo Jesús: «Lo has visto; el que habla contigo, ese es».

38Entonces él respondió: «Creo, Señor». Y se postró ante él.

39Dijo Jesús: «Yo he venido a este mundo para un juicio, para que los que no ven vean, y los que ven se vuelvan ciegos».

40Oyeron esto algunos fariseos que estaban con él y le dijeron: «¿Acaso nosotros también somos ciegos?»

41Jesús les dijo: «Si fueseis ciegos, no tendríais pecado, pero ahora decís: “Vemos”, y vuestro pecado permanece».

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