Hechos 12
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Por aquel tiempo, el rey Herodes envió tropas para maltratar a algunos miembros de la Iglesia.
2Hizo morir por la espada a Santiago, hermano de Juan.
3Viendo que agradaba a los judíos, mandó detener también a Pedro —eran los días de los Azimos—,
4a quien después de prender, encarceló y mandó que lo custodiasen cuatro escuadras de cuatro soldados, con intención de hacerlo comparecer ante el pueblo pasada la Pascua.
5Pedro, en efecto, estaba custodiado en la cárcel, mientras la Iglesia oraba sin cesar a Dios por él.
6Cuando Herodes se disponía a hacerle comparecer, esa misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas, mientras los centinelas vigilaban en la puerta de la cárcel.
7En esto, se presentó el ángel del Señor, y el calabozo se llenó de luz; y golpeando a Pedro en el costado, lo despertó diciendo: «Levántate aprisa». Y cayeron las cadenas de sus manos.
8El ángel le dijo: «¡Cíñete y cálzate tus sandalias!» Así lo hizo. Y le dijo: «Ponte tu manto y sígueme».
9Salió y le seguía, pero sin saber si era realidad lo que el ángel hacía; pensaba que se trataba de una visión.
10Atravesaron la primera y la segunda guardia y llegaron a la puerta de hierro que da a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; saliendo, avanzaron por una calle, y de pronto le dejó el ángel.
11Entonces Pedro, tras volver en sí, dijo: «Ahora sé ciertamente que el Señor ha enviado a su ángel y me ha librado de las manos de Herodes y de toda expectación del pueblo judío».
12Habiéndose hecho cargo de la situación, fue a casa de María, la madre de Juan, el llamado Marcos, donde se encontraban muchos reunidos y orando.
13Llamó a la puerta del portal y salió a abrirle una muchacha llamada Rode;
14pero, al reconocer la voz de Pedro, de la alegría no abrió la puerta, sino que fue corriendo a anunciar que Pedro estaba afuera.
15Ellos le dijeron: «Estás loca». Pero ella insistía en afirmar que era así. Ellos decían: «Será su ángel».
16Pedro continuaba llamando. Cuando abrieron y le reconocieron, quedaron atónitos.
17Él les hizo señas con la mano para que callaran, y explicó cómo el Señor le había sacado de la cárcel, añadiendo: «Comunicad esto a Santiago y a los hermanos». Después salió y se fue a otro lugar.
18Al hacerse de día se produjo un gran alboroto entre los soldados, por lo que habría sido de Pedro.
19Entonces Herodes, tras buscarle y no hallarle, interrogó a los guardias y los hizo ejecutar; luego bajó (Pedro) de Judea a Cesarea, donde residió.
20Estaba (Herodes) muy irritado con los de Tiro y Sidón. Estos, de común acuerdo se llegaron a él, y habiendo persuadido a Blasto, intendente del rey, pidieron la paz, porque su país se abastecía de los bienes del rey.
21El día señalado, vestido Herodes con los atuendos reales se sentó en el tribunal y los arengaba.
22El pueblo entonces lo aclamaba: «Es voz de Dios y no de hombre».
23Pero en ese instante lo hirió el ángel del Señor, por no haber dado gloria a Dios; y, comido de gusanos, expiró.
24Entretanto, la palabra del Señor crecía y se multiplicaba.
25Bernabé y Saulo, una vez terminada su misión, regresaron a Jerusalén, tomando consigo a Juan, el llamado Marcos.