Hebreos 7
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió al encuentro de Abraham cuando regresaba de la derrota de los reyes y lo bendijo,
2y a quien dio Abraham el diezmo de todo, se interpreta en primer lugar rey de justicia y, también, rey de Salem, esto es rey de paz;
3sin padre ni madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días ni fin de vida; asemejándose al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
4Considerad ahora qué grande es este, a quien, además, el patriarca Abraham dio el diezmo del mejor botín.
5Es cierto que quienes de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio tienen orden de exigir según la Ley el diezmo del pueblo, esto es, de sus hermanos, aunque procedan estos también de la estirpe de Abraham;
6en cambio aquel, sin pertenecer a su descendencia, recibió los diezmos de Abraham y bendijo al que tenía las promesas.
7Pues bien, no cabe duda de que el inferior es bendecido por el superior.
8También aquí reciben los diezmos hombres mortales; pero allí recibe el testimonio uno que vive.
9Y, por así decir, hasta el mismo Leví, que percibe los diezmos, los pagó por Abraham,
10porque aún estaba en las entrañas de su padre cuando le salió al encuentro Melquisedec.
11Por tanto, si la perfección estuviera en el sacerdocio levítico —pues por él recibió el pueblo la Ley—, ¿qué necesidad habría ya de que surgiera otro sacerdote según el orden de Melquisedec y no según el orden de Aarón?
12Porque cambiado el sacerdocio, necesariamente se ha de cambiar también la Ley.
13Pues aquel de quien se dicen estas cosas a otra tribu pertenece, de la cual ninguno sirvió al altar;
14y es patente que nuestro Señor nació de la tribu de Judá, y a esa tribu para nada se refirió Moisés al hablar de los sacerdotes.
15Y esto es más evidente todavía si, a semejanza de Melquisedec, surge un sacerdote distinto
16que llega a serlo no por ley de prescripción carnal, sino según la fuerza de una vida indestructible.
17Porque recibió este testimonio: «Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec».
18Así queda abolido el mandato precedente a causa de su ineficacia e inutilidad,
19pues la Ley no llevó nada a la perfección, y en su lugar se introduce una esperanza mejor, por medio de la cual nos acercamos a Dios.
20Y por cuanto no se hace sin juramento —pues aquellos fueron constituidos sacerdotes sin juramento,
21pero este lo fue con juramento por el que le dijo: «Juró el Señor y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre—,
22por esto de una mejor alianza fue hecho fiador Jesús.
23Además, aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar;
24este, en cambio, posee un sacerdocio que no puede pasar porque permanece para siempre;
25de donde se sigue que puede también salvar perfectamente a los que por él se acercan a Dios, el que siempre vive para interceder por ellos.
26Así nos convenía que fuera el Sumo Sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y por encima de los cielos;
27que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus propios pecados, como hacen los sumos sacerdotes, y después por los del pueblo. Esto lo hizo de una vez para siempre al ofrecerse a sí mismo.
28Pues la Ley constituye sumos sacerdotes a hombres frágiles, pero la palabra del juramento, posterior a la Ley, hace al Hijo consumado para siempre.