Hebreos 13
Nuevo Testamento (AFM 1995) ›1Permanezca el amor fraterno.
2No olvidéis la hospitalidad, pues por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles.
3Acordaos de los presos, como si estuvierais con ellos encarcelados, y de los maltratados, como si moraseis en el mismo cuerpo.
4Sea tenido por todos el matrimonio en gran honor y el lecho conyugal inmaculado, pues Dios juzgará a los fornicarios y adúlteros.
5Sea vuestra conducta sin avaricia; contentos con lo que tenéis. Pues El mismo dijo: «No te dejaré ni te abandonaré»,
6de modo que podamos decir con confianza: «El Señor es mi ayuda, no temeré, ¿qué puede hacerme el hombre?»
7Acordaos de vuestros superiores, que os anunciaron la palabra de Dios; y, al considerar el feliz final de su vida, imitadles en la fe.
8Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo será siempre.
9No os dejéis seducir por doctrinas complejas y extrañas; pues es mejor que el corazón se afiance con la gracia que con alimentos, que nada aprovecharon a los que siguieron ese camino.
10Tenemos un altar, del que no comen por no tener potestad quienes sirven en el tabernáculo.
11Pues los cuerpos de los animales, cuya sangre es introducida por el sumo sacerdote en el santuario para la expiación del pecado, son quemados fuera del campamento.
12Por eso también Jesús, para santificar con su sangre al pueblo, padeció fuera de la puerta.
13Por consiguiente, salgamos a él, fuera del campamento, llevando su oprobio;
14pues no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la venidera.
15Por tanto, ofrezcamos un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre.
16No os olvidéis de la beneficencia y de la mutua asistencia, que en estos sacrificios se complace Dios.
17Obedeced a vuestros superiores y mostradles sumisión, pues ellos velan por vuestras almas como quienes han de dar cuenta, a fin de que hagan eso con alegría y no con lamentos, pues esto no tendría ventaja para vosotros.
18Orad por nosotros, pues estamos seguros de tener recta conciencia ya que deseamos portarnos bien en todo.
19Y con mayor insistencia os pido que lo hagáis, para que yo sea prontamente restituido a vosotros.
20El Dios de la paz, que resucitó de entre los muertos al gran Pastor de las ovejas, Nuestro Señor Jesús, con la sangre de una Alianza eterna,
21os haga idóneos para todo bien, a fin de que cumpláis su voluntad, realizando en nosotros lo que sea agradable a sus ojos por Jesucristo, para quien es la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
22Os ruego, hermanos, que acojáis bien estas palabras de exhortación, pues en realidad os he escrito sucintamente.
23Sabed que nuestro hermano Timoteo ha sido liberado; con él, si viene pronto, iré a veros.
24Saludad a todos vuestros superiores y a todos los santos. Os saludan los de Italia.
25La gracia esté con todos vosotros.