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Gálatas 2

Nuevo Testamento (AFM 1995)

1Después, al cabo de catorce años, de nuevo subí a Jerusalén con Bernabé, llevando conmigo también a Tito.

2Subí por influjo de una revelación, y les expuse el Evangelio que predico entre los gentiles —tomando aparte a los más destacados—, no fuera que corriera o hubiese corrido en vano.

3Pero ni siquiera Tito, que estaba conmigo, aunque era griego, fue obligado a circuncidarse.

4Y esto a pesar de los intrusos, los falsos hermanos, que en secreto se habían infiltrado para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús, con el fin de someternos a esclavitud;

5a los cuales ni por un momento cedimos, sometiéndonos, para que la verdad del Evangelio permanezca entre vosotros.

6Por parte de los que creían ser algo —no me interesa quiénes hayan sido en otro tiempo, que Dios no hace acepción de personas—, esos que se destacaban, nada nuevo me añadieron.

7Por el contrario, viendo que se me había confiado el Evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión

8—pues el que ha actuado en Pedro para el apostolado de la circuncisión, ha actuado también en mí para los gentiles—,

9reconociendo la gracia que me ha sido dada, Santiago, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron la mano a mí y a Bernabé en señal de comunión, para que nosotros fuesemos a los gentiles y ellos, en cambio, a los de la circuncisión.

10Tan solo que nos acordásemos de los pobres, cosa que he procurado cumplir con toda solicitud.

11Pero cuando vino Cefas a Antioquía, me enfrenté a él cara a cara, porque era digno de reprensión.

12Pues antes que llegasen algunos de los de Santiago, comía con los gentiles; pero una vez que llegaron, se retraía y apartaba por temor a los de la circuncisión.

13Y por la simulación de ellos consintieron otros judíos, de forma que también Bernabé se dejó arrastrar por su misma simulación.

14Pero cuando vi que no procedían con rectitud, según la verdad del Evangelio, dije a Cefas en presencia de todos: «si tú, que eres judío, vives como los gentiles y no como los judíos, ¿cómo obligas a los gentiles a vivir como judíos?»

15Nosotros somos judíos por nacimiento, y no gentiles pecadores;

16pero sabiendo que no se justifica el hombre por las obras de la Ley, sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la Ley, porque por las obras de la Ley nadie será justificado.

17Ahora bien, si buscando ser justificados en Cristo resulta que también nosotros somos pecadores, ¿acaso será que Cristo es ministro del pecado? ¡De ninguna manera!

18Porque si reconstruyo las mismas cosas que destruí, me hago transgresor.

19Pues yo, por la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy crucificado;

20y vivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en mí. Y aunque al presente vivo en la carne, vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí.

21No hago inútil la gracia de Dios; pues si la justificación se alcanzara por la Ley, entonces Cristo habría muerto en vano.

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