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Romanos 5

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1Sección 2.ª: El amor que le tiene Dios en Cristo yla donación del espíritu son garantías de salud para el cristiano (5,1-11,36) Proposición del tema. Así pues, una vez que hemos al canzado la justificación por la fe, tenemos paz con Dios por mediación de nuestro Señor Jesucristo.

2Por él no sólo hemos obtenido el acceso mediante la fe a esta gracia en que nos mantenemos, sino que hasta saltamos de júbilo por la esperanza de poseer la gloria de Dios.

3Y más aún, nos gloriamos hasta de las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra constancia;

4la constancia, virtud acrisolada; y la virtud acrisolada, esperanza;

5y esta esperanza no se malogra, porque el amor que Dios nos tiene se ha derramado en nuestros corazones por la acción del Espíritu Santo que nos ha dado.

6Precisamente cuando estábamos nosotros todavía sumidos en la impotencia del pecado, murió Cristo por los pecadores en el tiempo prefijado por el Padre.

7En realidad apenas habrá quien dé su vida por un justo; quizás por un bienhechor se exponga alguno a perder la vida.

8Pero Dios nos demuestra el amor que nos tiene en el hecho de que, siendo todavía pecadores, murió Cristo por nosotros.

9Así que con mayor razón, ahora que hemos sido justificados por su sangre, seremos salvados por él de la cólera divina.

10Porque si, siendo enemigos, hemos sido reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, después de reconciliados, encontraremos la salud en su vida!

11Y no sólo eso. Hasta ponemos nuestra gloria y confianza en Dios gracias a nuestro Señor Jesucristo, por cuyo medio hemos obtenido ahora la reconciliación.

12A. Victoria sobre el pecado, sobre la muerte y sobre la ley (5,12-7,25) El pecado . Por eso, así como por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, dado que todos han pecado...

13En efecto, hasta la promulgación de la ley había pecado en el mundo. —«Pero el pecado no se imputa no habiendo ley.»—

14Es verdad. Sin embargo la muerte reinó desde Adán hasta Moisés incluso sobre los que no habían pecado en las mismas condiciones de la trasgresión de Adán. Adán era tipo de aquel que había de venir.

15Pero no hay punto de comparación entre la concesión de la gracia y la trasgresión. Porque, si por la trasgresión de uno solo incurrieron todos los demás en muerte, con mucha mayor profusión se derramó sobre todos la bondad de Dios y el don de la gracia que proviene de un solo hombre, Jesucristo.

16Y no fueron los efectos de este don como los que vinieron por obra de aquel solo que pecó. Porque el juicio de Dios, partiendo de aquel solo, terminó en condenación; mientras que el don de la gracia, partiendo de muchas trasgresiones culminó en justificación.

17Si, pues, por la trasgresión, por la obra de uno solo, reinó la muerte, con mucha más razón reinarán en la vida por obra de uno solo, de Cristo Jesús, los que reciben la sobreabundancia de la gracia y el don de la justificación.

18Por consiguiente, como la trasgresión de uno solo acarreó la condenación a todos los hombres, así la actividad salvífica de uno solo procura a todos los hombres la justificación que es la vida.

19Y como por la desobediencia de un solo hombre todos los demás quedaron constituidos pecadores, así por la obediencia de uno solo todos quedarán constituidos justos.

20La ley se introdujo para que se multiplicasen las trasgresiones; pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia,

21para que así como reinó el pecado produciendo la muerte, reine también la gracia por la justificación, hasta desembocar en la vida eterna, por Jesucristo, Señor nuestro.

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