Lucas 11
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Manera de hacer oración: El padrenuestro. Parábola del amigo inoportuno. Estaba Jesús un día haciendo oración en cierto lugar; y, después que terminó, uno de sus discípulos le hizo esta súplica: Señor, enséñanos a orar, como enseñó también Juan a sus discípulos.
2Díjoles así: Cuando oréis, decid: Padre, que sea santificado tu nombre; que venga tu reino;
3danos cada día el pan cotidiano;
4y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos nuestros deudores; y no nos pongas en tentación.
5Díjoles también: Suponed que cualquiera de vosotros se dirige a media noche a un amigo para decirle: Amigo mío, préstame por favor tres panes,
6porque un amigo mío ha llegado de viaje a mi casa y no tengo qué ponerle.
7Y suponed que desde dentro os responde él: No me molestes; la puerta está ya cerrada y mis niños están ya conmigo en la cama; no puedo levantarme a dártelos.
8Pues bien, yo os aseguro que, aunque no se levante a dároslos por razón de la amistad que os une, al menos por vuestra impertinencia se levantará al fin y os dará cuanto queráis. /par
9Exhortación a la confianza en la oración. Y yo os digo: Pedid y Dios os dará, buscad y hallaréis, llamad y Dios os abrirá.
10Porque todo el que pide recibe y el que busca halla y al que llama Dios abre.
11¿Hay alguno de vosotros que dé una piedra a su hijo si pide pan? ¿o que le dé una serpiente si pide un pez?
12¿o que le dé un escorpión si pide un huevo?
13Pues, si vosotros, siendo malos como sois, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿con cuánta mayor razón dará vuestro Padre desde el cielo el espíritu santo a quienes se lo pidan? /par
14Jesús y Beelzebul: Calumnia de los fariseos. Estaba Jesús lanzando un demonio que era mudo; y, así que el demonio salió, el mudo recuperó el habla con la consiguiente admiración de toda la gente.
15Pero algunos de entre los presentes dijeron: No arroja los demonios sino por el pacto que tiene con Beelzebul, que es el jefe de todos ellos.
16Mientras otros, por tenderle un lazo, le pedían una señal venida del cielo.
17Jesús, penetrando sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido en facciones enemigas, queda asolado, con la consiguiente ruina de las familias.
18Si, pues, como decís, Satanás se divide contra sí mismo, ¿cómo se va a mantener su reino? Porque, ¿no decís que yo arrojo los demonios por arte de Beelzebul?
19Y, si echo fuera los demonios por arte de Beelzebul, ¿por arte de quién los arrojan vuestros discípulos? Ellos os decidirán la cuestión.
20Pero, si, como es en realidad, yo arrojo los demonios por el poder de Dios, es señal de que ha llegado a vosotros el reino de Dios.
21Mientras un hombre valiente está con las armas en la mano, guardando su palacio, todos sus bienes están seguros.
22Pero, si sobreviene otro más valiente que lo deja fuera de combate, éste le arrebatará todas las armas en que ponía su confianza y repartirá su botín.
23El que no está a mi favor, está contra mí; y el que conmigo no recoge, desparrama. /par
24Parábola del poseso que se libera y que recae. El espíritu impuro, después que sale de un hombre, va recorriendo los desiertos, buscando lugar donde reposar; pero al no encontrarlo, se dice a sí mismo: voy a volver a la casa de donde he salido.
25Y, como al llegar a ella, la encuentra barrida y arreglada,
26se marcha a tomar consigo otros siete espíritus peores que él y penetra, para fijar allí su morada. Así la situación última de aquel hombre viene a ser peor que la anterior. /par
27Elogio de la madre de Jesús. Mientras estaba diciendo estas cosas, levantó la voz una mujer en medio de la gente, exclamando: Bienaventurado el seno que te llevó y los pechos que mamaste.
28Y Jesús respondió: Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica. /par
29La señal de Jonás. Como se agrupase más gente, Jesús comenzó a decir: Esta raza es una raza perversa: pide una señal, pero no se le dará otra señal que la de Jonás.
30Así como Jonás fue señal para los habitantes de Nínive, del mismo modo lo será el Hijo del hombre para esta raza.
31La reina del sur resucitará en el día del juicio con los hombres de esta raza, y hará que Dios los condene, porque ella vino de un extremo del mundo para escuchar la sabiduría de Salomón; mientras que en vuestro caso hay uno que es superior a Salomón.
32Los habitantes de Nínive resucitarán también el día del juicio junto con esta raza, y harán que Dios la condene; porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás, y en vuestro caso se trata de uno superior a Jonás. /par
33Parábola de la lámpara. Nadie enciende una lámpara para ponerla en un lugar escondido o bajo el celemín, sino para ponerla sobre el candelero, a fin de que los que entren tengan luz.
34Tu ojo es la lámpara de tu cuerpo. Cuando tu ojo está sano, todo tu cuerpo está iluminado; pero cuando tu ojo está malo, tu cuerpo está en tinieblas.
35Cuida, pues, que tu luz no se convierta en tinieblas.
36Por lo tanto, si tu cuerpo está iluminado sin tener parte alguna oscura, todo será luz como cuando la lámpara te alumbre con su resplandor. /par
37Invectivas de Jesús contra los fariseos. Después que terminó de hablar, un fariseo le invitó a comer en su casa; y Jesús entró allí y se puso a la mesa.
38El fariseo quedó extrañado al ver que no se lavaba antes de empezar a comer.
39Pero el Señor le dijo: Mira, vosotros, los fariseos, limpiáis el exterior de los vasos y platos; pero vuestro interior está lleno de rapacidad y de malicia.
40¡Necios! ¿No sabéis que el que hizo lo exterior, hizo también lo interior?
41Pero dad de limosna lo que poseéis, y con eso tendréis todo purificado.
42Pero ¡ay de vosotros, fariseos, que pagáis, sí, el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, pero pecáis contra la justicia y el amor de Dios! Estas son las cosas que hay que practicar; aquéllas las que no hay que omitir.
43¡Ay de vosotros, fariseos, que os perecéis por los primeros puestos en la sinagoga y por los saludos en la calle!
44¡Ay de vosotros, que sois como sepulcros que no se ven, sobre los cuales andan los hombres sin saberlo! /par
45Invectivas de Jesús contra los doctores de la ley. Tomando la palabra un doctor de la ley, le replicó: Maestro, con tus palabras nos ofendes también a nosotros.
46Y Jesús le respondió: ¡Ay, también, de vosotros, doctores de la ley, que ponéis sobre los demás cargas que no pueden llevar, mientras vosotros ni siquiera con un dedo las tocáis!
47¡Ay de vosotros, que reedificáis los sepulcros de los profetas, siendo así que fueron asesinados por vuestros mismos padres!
48Con eso dais a entender que aprobáis las obras de vuestros mismos padres; porque, si ellos los asesinaron, vosotros construís sus sepulcros.
49Por eso os advierte la misma sabiduría de Dios: Les voy a enviar profetas y apóstoles, y a unos asesinarán y a otros perseguirán.
50Pero sabed que yo pediré cuentas a esta raza de la sangre de todos los profetas, que ha derramado desde el principio del mundo,
51desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, asesinado entre el altar y el santuario. Sí, yo os lo repito, a esta raza Dios pedirá cuenta de todo.
52¡Ay de vosotros, doctores de la ley, que os habéis hecho con la llave de la ciencia! No habéis entrado vosotros ni lo habéis permitido a quienes querían entrar.
53Una vez que salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a encolerizarse terriblemente y a acosarle con innumerables cuestiones
54capciosas, para ver si lo cazaban en alguna palabra que se escapase de su boca.