Juan 7
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›15º) Jesús se revela en la fiesta de los Tabernáculos y en la Dedicación (7,1-10,42) Va Jesús de incógnito a la fiesta de los Tabernáculos. Después de esto andaba Jesús por Galilea. No quería subir a Judea, porque los judíos le andaban buscando para quitarle la vida.
2Estando próxima la fiesta de los judíos, la de los Tabernáculos,
3sus familiares le dijeron: Sal de aquí y márchate a tierra de Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.
4Porque nadie que quiera darse a conocer, realiza esas cosas en secreto. Ya que las haces, date a conocer al mundo.
5Ni sus familiares tenían verdadera fe en él.
6Díjoles Jesús: Para mí no ha llegado todavía el tiempo; vosotros podéis subir cuando queráis.
7A vosotros no os puede odiar el mundo; pero a mí sí que me odia; porque yo les hago ver claramente que sus obras son malas.
8Subid vosotros a la fiesta. Yo no subo aún a esta fiesta, porque mi tiempo no ha llegado todavía.
9Y dicho esto se quedó en Galilea.
10Y después que sus familiares subieron a la fiesta de los Tabernáculos, él se puso en camino, pero sin que lo supiese la gente y como de incógnito.
11Durante los días de fiesta, los judíos lo buscaban y andaban preguntando: ¿Dónde está aquél?
12Su nombre andaba de boca en boca entre aquella multitud. Unos decían que era hombre de bien; otros, al contrario, aseguraban: No, que es un embaucador del pueblo.
13Sin embargo, nadie tenía valor para hablar de él con libertad y entereza por miedo a los judíos.
14Jesús enseña públicamente en el templo. Había pasado ya la mitad de los días de la fiesta, y Jesús entró en el templo para enseñar.
15Los judíos, asombrados, se preguntaban: ¿Cómo entiende de letras, sin haber frecuentado escuela alguna?
16Jesús les respondió: La doctrina que yo enseño no es mía, sino de aquel que me ha enviado.
17Todo el que quiera cumplir la voluntad de aquél, sabrá si mi doctrina es de Dios o si la enseño yo sin contar con él.
18El que enseña doctrina propia, busca su propia gloria; pero el que busca la gloria de aquel que lo ha enviado a enseñar, es digno de fe y no hay falsía en él.
19Jesús se defiende de la acusación de haber curado en sábado. ¿No es verdad que Moisés dio una ley también para vosotros? Y sin embargo ninguno de vosotros la cumple. ¿Por qué me queréis matar?
20La multitud le respondió: Estás endemoniado. ¿Quién trata de matarte?
21Jesús continuó diciendo: Por una sola obra que he hecho, os habéis quedado escandalizados.
22Por esto digo: Moisés os preceptuó la circuncisión (ya sabéis que no proviene de Moisés, sino de los patriarcas) y con todo vosotros la practicáis en sábado.
23Pues, si vosotros practicáis la circuncisión en sábado por no dejar de cumplir la ley de Moisés, ¿por qué os indignáis contra mí, que he curado enteramente a un hombre en sábado?
24No juzguéis según las apariencias; juzgad con equidad.
25Jesús revela su origen divino. Se preguntaban, pues, algunos vecinos de Jerusalén: ¿No es éste aquel a quien buscan para matar?
26Ahí lo tenéis: está enseñando con toda libertad, sin que le digan una palabra. ¿Se habrán convencido realmente nuestras autoridades de que éste es el Mesías?
27Pero no. Este ya sabemos de dónde es; el Mesías, en cambio, cuando venga, nadie sabrá de dónde es.
28Entretanto Jesús, enseñando en el templo, exclamó en alta voz: ¡Vosotros me conocéis y sabéis de dónde soy! Y con todo no he venido por cuenta propia. Me ha enviado aquel que tiene plena autoridad para hacerlo, y a quien vosotros no conocéis.
29Yo sí que lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado.
30Intentan los judíos prender a Jesús. Así pues, querían prenderlo, pero nadie puso en él sus manos porque aún no había llegado su hora.
31De entre la multitud muchos creyeron plenamente en él; y decían: Cuando venga el Mesías, ¿creéis que dará más señales que las que ha dado éste?
32Llegaron a conocimiento de los fariseos estos rumores que circulaban entre la gente acerca de la persona de Jesús; y a una con los jefes de los sacerdotes, comisionaron a guardias del templo para que lo prendiesen.
33Jesús entonces dijo: Estaré aún un poco de tiempo con vosotros, y luego me iré al que me ha enviado.
34Entonces me buscaréis; pero no me encontraréis. Allá donde esté yo, vosotros no podéis venir.
35Los judíos se dijeron unos a otros: ¿Adónde va a marchar éste que no lo podamos hallar? ¿Se dirigirá acaso a la diáspora para instruir a los gentiles?
36¿Qué quiere decir esta palabra que ha dicho: Me buscaréis, pero no me encontraréis; y allá donde esté yo, vosotros no podéis venir?
37Jesús promete el agua viva. El último día y a la vez el más solemne de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz: Quien tenga sed, venga a mí; y beba
38quien crea en mí. Como ha dicho la escritura: Brotarán de su seno torrentes de agua viva.
39Esto lo dijo del espíritu que habían de recibir los que a él se unieran por la fe. Dios no había sido aún glorificado.
40Diversos pareceres sobre Jesús. Algunos de entre la gente, al oír estas palabras, decían: Este es ciertamente el profeta.
41Y otros afirmaban: Este es el Mesías. Pero había otros que replicaban: No. Porque ¿viene acaso de Galilea el Mesías?
42¿No dice la escritura que el Mesías saldrá de la descendencia de David, y de la aldea de Belén, pues de allí era David?
43Dividiéronse así las opiniones de las gentes acerca de Jesús.
44Hubo quienes intentaron prenderle. Pero nadie puso sus manos sobre él.
45Mientras tanto, volvieron los guardias del templo a donde estaban los fariseos y jefes de los sacerdotes; éstos les interpelaron: ¿Por qué no le habéis traído por aquí?
46Jamás hombre alguno, respondieron los guardias, ha hablado como éste.
47¿Es que también vosotros os habéis dejado embaucar?, replicaron los fariseos.
48¿Acaso alguno de los magistrados o fariseos se ha pasado a su partido?
49Sólo ha creído en él esta gentuza, que no conoce la ley. Son unos malditos.
50Entonces uno de ellos, Nicodemo, el mismo que había tenido antes una entrevista con Jesús, les dijo:
51¿Permite acaso nuestra ley condenar a nadie sin antes haberle escuchado y sin haber averiguado lo que ha hecho?
52¿También tú, le respondieron, eres galileo? Estudia y sabrás que de Galilea no salen profetas.
53La mujer adúltera. Y se marchó cada uno a su casa.