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Juan 2

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

12º) Jesús revela su gloria mediante «señales» (2,1-4,54) La «señal» del agua cambiada en vino en las bodas de Caná. Al tercer día se celebraron unas bodas en Caná de Galilea. La madre de Jesús estaba allí invitada;

2y también Jesús con sus discípulos fue invitado a las bodas.

3Como no tuviesen ya vino, porque se les había acabado el traído para la boda, se dirigió a Jesús su madre para decirle: No tienen vino.

4Mujer, le dijo Jesús, ¿qué tienes que meterte en mis cosas? Mi hora no ha llegado todavía.

5Dijo entonces la madre a los sirvientes: Haced lo que él os diga.

6Había allí seis tinajas de piedra, que servían para las purificaciones de los judíos, en cada una de las cuales cabían de ochenta a ciento veinte litros.

7Dijo Jesús a los sirvientes: Llenad de agua las tinajas. Cuando las llenaron hasta los bordes,

8añadió: Sacad ahora y servid al maestresala. Y así lo hicieron.

9Pero, apenas hubo probado el maestresala el agua convertida en vino, como no sabía de dónde lo habían traído (aunque bien lo sabían los sirvientes, que habían sacado el agua), llamó al novio

10y le dijo: Todos sirven al principio el vino mejor; y, después que los convidados han bebido bien, entonces sirven el más flojo. Tú, al contrario, has tenido guardado hasta ahora el vino mejor.

11Así, en Caná de Galilea, dio Jesús la primera señal por la que reveló su gloria; y sus discípulos creyeron plenamente en él.

12Residencia en Cafarnaum. Después de esto bajó a Cafarnaum con su madre, sus hermanos y sus discípulos, deteniéndose allí unos cuantos días.

13Jesús en la fiesta de la Pascua en Jerusalén La «señal» del templo. Acercándose ya la fiesta judía de la Pascua, subió Jesús a Jerusalén;

14y dentro del templo encontró a gente que vendía bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas, que estaban sentados en sus puestos.

15Hizo entonces un azote con unas cuerdas y empezó a arrojar a todos del templo junto con sus ovejas y bueyes, tiró por tierra el dinero de los cambistas y derribó sus mesas;

16y, dirigiéndose a los vendedores de palomas, les dijo: Quitad esto de aquí; y no hagáis de la casa de mi Padre una plaza de mercado.

17Con lo que vino a la memoria de sus discípulos la frase de la escritura: El celo por tu casa me consumirá.

18Intervinieron los judíos para preguntarle: ¿Qué señal nos das que justifique lo que haces?

19Jesús les respondió: Destruid este templo y yo lo levantaré en tres días.

20Cuarenta y seis años costó la edificación de este templo, le respondieron los judíos, y ¿en tres días lo vas tú a levantar?

21Pero él se refería al templo de su propio cuerpo.

22Y después que resucitó de entre los muertos, los discípulos se dieron cuenta de lo que había dicho y comprendieron el pasaje de las escrituras y las palabras de Jesús.

23El problema de la fe ante la revelación de Jesús. En el tiempo, pues, que estuvo en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, llegaron muchos a creer en él, viendo las señales que daba;

24pero Jesús no se fiaba de ellos, porque conocía bien a todos;

25y no necesitaba que nadie le informase sobre ninguno; ya conocía él bien el interior del hombre.

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