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Juan 1

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1I. Prólogo del evangelio. — Himno a Jesucristo, el Verbo de Dios Padre (1,1-18) Jesucristo: el Verbo del Padre, Dios y creador de todas las cosas. Ya al comienzo de las cosas existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios.

2Ya al principio estaba él con Dios.

3Por él empezaron a existir todas las cosas; y ninguna de las que existen empezó a ser, sino por él.

4El era la fuente de la vida, y esta vida era la luz para los hombres.

5Esta luz brilla en las tinieblas, pero las tinieblas no la han abrazado.

6Misión de Juan Bautista. Apareció un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan.

7Y vino como testigo para declarar en favor de la luz, para que por su medio todos abrazasen la fe.

8No era él la luz, sino testigo enviado a declarar en favor de la luz.

9Acogida dispensada por los hombres a Jesucristo, Verbo de Dios. El Verbo era la luz verdadera que, viniendo a este mundo, ilumina a todos los hombres.

10En el mundo estaba, pues el mundo empezó por él a existir; pero el mundo no lo reconoció.

11Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron.

12Pero a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, dio poder de llegar a ser hijos de Dios.

13Humillación de Jesucristo. El trae su origen, no de la sangre ni del deseo carnal ni de la voluntad del hombre, sino del mismo Dios.

14Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Exaltación de Jesucristo. Pero nosotros hemos visto su gloria, gloria que tiene del Padre como Hijo Unigénito, lleno de gracia y de verdad.

15Declaración de Juan Bautista. Juan declara como testigo en su favor y exclama: Este es aquel de quien os dije: El que ha de venir después de mí, ha pasado delante de mí; porque existía antes que yo.

16Jesucristo, el Verbo de Dios, fuente de todos los bienes. Es verdad que de su plenitud hemos recibido todos una gracia tras otra.

17Porque la ley se nos dio por mediación de Moisés; pero la gracia y la verdad nos han venido por Jesucristo.

18Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo Unigénito, Dios, que está en el seno del Padre, nos lo ha dado a conocer.

19II. Vida pública de Jesús: Jesús revela su gloria a los judíos y revela al Padre (1,19-12,50) 1º) Introducción: Testimonios del Bautista y primeros discípulos (1,19-51) Primera declaración de Juan Bautista acerca de Jesús. Esta es la declaración que hizo Juan cuando los judíos de Jerusalén le enviaron sacerdotes y levitas a preguntarle quién era.

20Confesó la verdad sin rodeos, y declaró: Yo no soy el Mesías.

21Entonces, ¿qué?, le preguntaron. ¿Eres acaso Elías? No lo soy, respondió. ¿Eres el profeta? No.

22Pues dinos quién eres, insistieron ellos, para que podamos llevar alguna respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices de tu persona?

23Y respondió: Yo soy, como dice el profeta Isaías: La voz del mensajero en el desierto: Corregid el camino del Señor.

24Algunos de los enviados eran del partido de los fariseos;

25y volvieron éstos a preguntarle: ¿Por qué, pues, bautizas si no eres el Mesías ni Elías ni el profeta?

26Yo bautizo con agua, respondió Juan. Entre vosotros está el que vosotros no conocéis;

27el que viene después de mí. Yo no soy digno ni de soltar la correa de sus sandalias.

28Todo esto sucedió en Betania, a la otra parte del Jordán, donde Juan solía administrar el bautismo.

29Segunda declaración de Juan sobre la persona de Jesús. Al día siguiente vio a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: He aquí el cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo.

30Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene uno que ha pasado delante de mí, porque existía antes que yo.

31Yo no lo conocía; sino que he venido bautizando con agua para darlo a conocer a Israel.

32Y entonces hizo Juan esta declaración: He visto al espíritu bajar del cielo como una paloma y posarse sobre él.

33Y yo no lo conocía; pero aquel que me envió a bautizar con agua, me dijo: Aquel sobre quien veas descender y posarse el espíritu, bautizará con espíritu santo.

34Y yo, después que lo he visto, testifico que es el Hijo de Dios.

35Vocación de Juan evangelista y de Andrés. Al día siguiente se hallaba todavía allí Juan con dos de sus discípulos;

36y, fijando la vista en Jesús, que pasaba cerca, exclamó: Ved ahí el cordero de Dios.

37Al oírle hablar así los dos discípulos, fueron en seguimiento de Jesús.

38Viendo Jesús que venían en pos de él, se volvió a ellos para preguntarles: ¿Qué queréis? Respondiéronle: Rabbí (que traducido quiere decir maestro), ¿dónde vives?

39Venid y lo veréis, les contestó. Fueron, pues, y vieron dónde vivía; todo aquel día se quedaron con él. Eran las cuatro o cinco de la tarde.

40Vocación de Simón Pedro. Uno de lo dos que, oídas las palabras de Juan, había ido en seguimiento de Jesús, era Andrés, el hermano de Simón Pedro.

41El primero con quien se encontró fue su hermano Simón, a quien dijo: Hemos dado con el Mesías (traducido quiere decir Cristo).

42Y lo presentó a Jesús. Este clavó en él su mirada y exclamó: Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (quiere decir Pedro).

43Vocación de Felipe y Natanael. Al día siguiente determinó Jesús partir para Galilea; y, encontrándose con Felipe, le dijo: Sígueme.

44Era Felipe, natural de Betsaida, de la misma ciudad que Andrés y Pedro.

45Felipe se encontró con Natanael y le dijo: Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas: a Jesús, hijo de José, de Nazaret.

46¿De Nazaret puede salir cosa buena?, replicó Natanael. Ven y verás, le respondió Felipe.

47Cuando Jesús vio a Natanael, que venía a donde él estaba, exclamó, refiriéndose al mismo: Aquí viene un auténtico israelita, un hombre en quien no cabe mala fe.

48¿De dónde me conoces?, le preguntó Natanael. Te vi, le respondió Jesús, antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.

49Repuso Natanael: Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel.

50Jesús le dijo: Porque te he dicho que te vi debajo de la higuera, ¿has creído? Mayores cosas que éstas has de ver.

51Y añadió: Os lo digo con toda verdad: Habéis de ver el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando en servicio del Hijo del hombre.

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