Hechos 10
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Visión del centurión Cornelio. Vivía en Cesarea un hombre, llamado Cornelio, que era centurión de la cohorte Itálica.
2Religioso y temeroso de Dios, como toda su familia, hacía muchas obras de caridad entre el pueblo y dirigía constantes oraciones a Dios.
3Un día a eso de las tres de la tarde tuvo una visión. Vio con toda claridad cómo un ángel del Señor entraba donde estaba él, y le decía: ¡Cornelio!
4Con la vista fija en él, respondió atemorizado: ¿Qué quieres, Señor? Díjole el ángel: Tus oraciones y obras de caridad han subido hasta Dios y Dios las ha tomado en consideración.
5Ahora manda unos hombres a Jope y haz venir a un tal Simón, que tiene el sobrenombre de Pedro.
6Se hospeda en casa de un curtidor, llamado Simón, que tiene la casa junto al mar.
7En cuanto desapareció el ángel que le había hablado, llamó Cornelio a dos de sus domésticos y a un soldado, muy religioso, de los que estaban siempre con él;
8y, después de referirles con todo detalle lo sucedido, los envió a Jope.
9Visión de Pedro. Al día siguiente, mientras ellos iban caminando y se acercaban a la ciudad, subió Pedro a la azotea hacia eso del mediodía a orar.
10Sintió mucha hambre, y quiso tomar algo. Y mientras le estaban preparando la comida, le sobrevino un éxtasis.
11Vio el cielo abierto y un objeto, algo así como un mantel inmenso, suspendido por las cuatro puntas, que iba bajando y se posaba sobre el suelo.
12Dentro tenía toda clase de animales: cuadrúpedos, reptiles y aves del cielo.
13En esto se dejó oír una voz que le dijo: Vamos, Pedro. Mata y come.
14Pedro exclamó: De ninguna manera, Señor. Jamás he comido cosa impura y que pueda contaminar.
15Habló de nuevo la voz, diciéndole: Lo que Dios ha purificado, no lo tengas tú por impuro.
16Sucedió esto por tres veces; y en seguida el mantel fue recogido hacia el cielo.
17Pedro recibe a los enviados de Cornelio. Estaba Pedro intrigado, discurriendo sobre el significado de la visión que había tenido, cuando se presentaron a la puerta los hombres enviados por Cornelio, que venían preguntando por la casa de Simón.
18Llamaron y preguntaron si allí se hospedaba Simón, por sobrenombre Pedro.
19Dijo entonces el espíritu a Pedro, que seguía meditando en lo de la visión: Mira; ahí están tres hombres que te buscan.
20Anda, baja en seguida, y vete con ellos sin vacilar. Soy yo quien los ha enviado.
21Bajó Pedro, y dijo dirigiéndose a aquellos hombres: Yo soy el que andáis buscando. ¿Qué es lo que os trae aquí?
22Ellos respondieron: El centurión Cornelio, que es un hombre justo y temeroso de Dios, y muy bien considerado además por todo el pueblo judío, ha recibido de un ángel santo la orden de hacerte venir a su casa a fin de escuchar tus palabras.
23Ante esto Pedro les invitó a entrar y les dio hospedaje. Al día siguiente se puso en camino con ellos, acompañado de algunos hermanos de Jope.
24Pedro en casa del centurión Cornelio. Al otro día entró en Cesarea, donde los esperaba Cornelio, quien había invitado a sus parientes y amigos íntimos.
25En el momento de entrar Pedro, le salió al encuentro Cornelio, se postró a sus pies y lo adoró.
26Pedro le hizo levantarse, diciéndole: Levántate, que yo soy también un hombre.
27Y platicando con él, entró en casa, donde encontró un numeroso grupo de personas que se habían reunido.
28Y les dijo: Vosotros sabéis bien cómo los judíos tienen absolutamente prohibido tener trato con los extranjeros o entrar en sus casas. Pero a mí Dios me ha enseñado a no llamar impuro ni manchado a ningún hombre.
29Por eso sin replicar lo más mínimo, he venido apenas me ha llamado Dios. Pues bien, ahora os pregunto yo: ¿cuál es el objeto de vuestra llamada?
30Respondióle Cornelio: Hace cuatro días, hacia esta hora de las tres de la tarde, estaba yo en mi casa en oración. Y de repente apareció ante mí un hombre, vestido con brillantes vestiduras,
31que me dijo: Cornelio, Dios ha escuchado tu oración, y ha tomado en consideración tus obras de caridad.
32Manda un recado a Jope, y haz venir a Simón, que tiene el sobrenombre de Pedro; se hospeda en casa de Simón, el curtidor, junto al mar.
33En seguida yo mandé en busca tuya, y me has hecho un favor muy grande en venir. Ahora aquí, en presencia de Dios, estamos todos reunidos para escuchar las instrucciones que Dios te ha dado.
34Discurso de Pedro en casa de Cornelio. Tomando entonces Pedro la palabra, dijo: Ahora veo con toda claridad que no hay en Dios acepción de personas.
35El que reverencia a Dios y lleva una vida santa, de cualquier nación que sea, es del agrado de Dios.
36Tal es el mensaje que Dios ha enviado a los hijos de Israel al anunciarles la buena nueva de la reconciliación por Jesucristo. Jesús es el Señor de todos.
37Vosotros estáis al tanto de lo acaecido en toda Judea: cómo Jesús de Nazaret empezó su actividad por Galilea después del bautismo predicado por Juan;
38cómo Dios lo ungió con poder del Espíritu Santo; cómo pasó haciendo el bien y devolviendo la salud a todos los que estaban esclavizados por el demonio, porque Dios estaba con él.
39Y nosotros somos testigos de cuanto llevó a cabo en la tierra de los judíos y en Jerusalén; y de cómo le dieron muerte colgándolo de un madero.
40Pero Dios lo resucitó al tercer día e hizo que se apareciese,
41no a todo el pueblo, sino a nosotros, que somos los testigos elegidos de antemano por Dios. Nosotros hemos comido y bebido con él, después que Dios lo resucitó de entre los muertos.
42Y él nos mandó predicar al pueblo y atestiguar que ha sido constituido por Dios, juez de vivos y muertos.
43De él hablan todos los profetas y aseguran que por él todos cuantos tengan fe recibirán el perdón de sus pecados.
44Pedro bautiza a Cornelio y a los primeros gentiles. Todavía estaba Pedro hablando estas cosas, cuando descendió el Espíritu Santo sobre todos cuantos estaban escuchando su discurso.
45Los discípulos de origen judío, que habían venido con Pedro, no salían de su asombro al ver que el don del Espíritu Santo se derramaba también sobre los paganos;
46pues les oían hablar en varias lenguas, glorificando a Dios. Tomó entonces Pedro la palabra y dijo:
47¿Se puede negar el agua del bautismo a estos hombres, una vez que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros?
48Y mandó bautizarlos en el nombre de Jesucristo. Luego le rogaron que se quedase allí por algunos días.