1 Timoteo 3
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Cualidades de los obispos. Sentencia verdadera es ésta: El que aspira al episcopado, a excelente oficio aspira.
2Por lo tanto, es preciso que el obispo sea irreprochable, casado una sola vez, moderado, sensato, de buenas maneras, hospitalario, con cualidades para enseñar,
3no dado al vino ni violento, sino indulgente, amigo de la paz, desinteresado;
4que sepa gobernar bien su propia casa; que tenga a sus hijos en sujeción con toda dignidad.
5Quien no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo va a llevar el cuidado de la iglesia de Dios?
6No debe ser recién convertido; no sea que se le suban los humos a la cabeza y caiga en la misma condena del demonio.
7Y debe también gozar de buena reputación ante los de fuera; no sea que caiga en descrédito y en las redes del diablo.
8Cualidades de los diáconos. Los diáconos deben asimismo ser dignos, sin doblez, no dados al vino ni a torpes ganancias;
9que guarden con pura conciencia los misterios de la fe.
10Sean primero probados; y luego, si fueren irreprensibles, ejercerán su diaconado;
11las mujeres asimismo, que sean dignas, no murmuradoras, moderadas, fieles en todo.
12Los diáconos, que sean casados una sola vez; que sepan gobernar bien a sus hijos y a su propia casa.
13Los que han desempeñado bien su diaconado, adquieren una situación privilegiada y una gran confianza y autoridad en el servicio de la fe, fe que tenemos en Cristo Jesús.
14El buen orden de la iglesia. Himno a Cristo. Te escribo la presente con la esperanza de ir pronto a verte.
15Pero, si tardo, sabrás de este modo cómo debes conducirte en la casa de Dios, en la iglesia del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.
16Y sin duda que es grande el misterio que veneramos: El cual fue manifestado en fragilidad humana, fue santificado por el espíritu, fue mostrado a los ángeles, fue predicado a los gentiles, fue creído en el mundo, fue asunto en gloria.