1 Timoteo 1
La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT) ›1Introducción (1,1-2) Salutación epistolar. Pablo, apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios, nuestro Salvador, y de Cristo Jesús, nuestra esperanza:
2A Timoteo, mi verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, nuestro Señor.
3I. Timoteo y la verdadera doctrina de la salud (1,3-20) Timoteo en Efeso contra las falsas doctrinas. Al partir para Macedonia, te rogué que te quedaras en tu puesto en Efeso para intimar a algunos a que no sigan enseñando doctrinas heterodoxas
4ni se ocupen de leyendas y genealogías inacabables. Son éstas más a propósito para promover inútiles disputas que para llevar a cabo el plan divino de salud por la fe.
5Esta intimación no mira a otra cosa que a promover la caridad que proviene de un corazón sincero, de una conciencia recta y de una fe sin fingimiento.
6Algunos se han desviado de esta enseñanza y han venido a dar en vana palabrería;
7pretenden ser doctores de la ley, cuando no entienden ni lo que dicen ni lo que con tanta seguridad afirman.
8Los verdaderos súbditos de la ley mosaica. Ya sabemos que la ley es buena para quien usa de ella conforme al fin que tiene.
9Es decir, sabiendo que no está instituida para los justos sino para prevaricadores y rebeldes, para impíos y pecadores, para gente sin religión y sin piedad, para parricidas y matricidas, para asesinos,
10fornicarios, sodomitas, traficantes de esclavos, embusteros, perjuros y para todos cuantos se oponen a la sana doctrina.
11Esta sana doctrina es conforme al mensaje evangélico de salud, cuyo objeto es la gloria del Dios bienaventurado, y que ha sido confiado a mi solicitud.
12La vocación de Pablo. Gracias doy al que me dio fuerzas, a Cristo Jesús, nuestro Señor, porque, habiéndome juzgado digno de confianza, me constituyó para el ministerio del apostolado.
13Yo primero fui blasfemo y perseguidor, e inferí ultrajes; pero fui acogido con toda misericordia, porque obré con ignorancia en el tiempo de mi incredulidad.
14¡Y en verdad que sobreabundó la gracia de nuestro Señor con la fe y la caridad que reside en Cristo Jesús!
15Sentencia verdadera y digna de universal adhesión: Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores. Y de entre ellos yo soy el primero.
16Pero Dios me concedió misericordia, para que Cristo Jesús pudiese mostrar en primer lugar en mí toda su longanimidad. Así vine yo a ser ejemplo de quienes habían de creer en él para conseguir la vida eterna.
17Al rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
18Exhorta a Timoteo a sostener el buen combate por la fe. Te confío esta misión, hijo mío Timoteo, atendiendo a las revelaciones carismáticas hechas anteriormente sobre tu persona. Armado con ellas podrás combatir el noble combate,
19teniendo a tu favor la fe y la recta conciencia. Algunos han desertado de ésta y han naufragado en la fe.
20Entre ellos se encuentran Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado al poder de Satanás para que aprendan a no blasfemar.