Salmos 8
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›18:2 Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! Quiero adorar tu majestad sobre el cielo
28:3 con los labios de un pequeño lactante: Levantaste una fortaleza frente a tus adversarios para reprimir al enemigo vengativo.
38:4 Cuando contemplo tu cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que en él fijaste,
48:5 ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para que te ocupes de él?
58:6 Lo hiciste apenas inferior a un dios, lo coronaste de gloria y esplendor,
68:7 le diste poder sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste bajo sus pies:
78:8 manadas de ovejas y toros, también las bestias salvajes,
88:9 aves del aire, peces del mar que trazan sendas por los mares.
98:10 Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!