Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Sabiduría 18

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1Tus santos, en cambio, tenían una luz magnífica; los otros, que oían sus voces sin ver su figura, los felicitaban por no haber padecido;

2les daban las gracias porque no se desquitaban de los malos tratos recibidos y pedían perdón por haber estado enemistados.

3Entonces les proporcionaste una columna de fuego que los guiara en el viaje desconocido y un sol inofensivo, para su viaje glorioso.

4Los otros merecían quedarse sin luz, prisioneros de las tinieblas, por haber tenido recluidos a tus hijos, que iban a transmitir al mundo la luz incorruptible de tu ley.

5Cuando decidieron matar a los niños de los santos –y se salvó uno sólo, abandonado–, en castigo les arrebataste sus hijos en masa, y los eliminaste a todos juntos en las aguas enfurecidas.

6Aquella noche se les anunció de antemano a nuestros padres para que tuvieran ánimo, al conocer con certeza la promesa de que se fiaban.

7Tu pueblo esperaba ya la salvación de los justos y la perdición de los enemigos,

8pues con una misma acción castigabas a los adversarios y nos honrabas llamándonos a ti.

9Los piadosos, hijos de los buenos, ofrecían sacrificios a escondidas y, de común acuerdo, se imponían esta ley sagrada: que todos los santos serían solidarios en los peligros y en los bienes, y empezaron a entonar las alabanzas de los padres.

10Les hacían eco los gritos destemplados de los enemigos, y se propagaban los gritos lastimeros del duelo por sus hijos;

11idéntico castigo sufrían el esclavo y el amo, el hombre del pueblo y el rey padecían lo mismo;

12todos sin distinción tenían muertos innumerables, víctimas de la misma muerte; los vivos no daban abasto para enterrarlos, porque en un momento pereció lo mejor de su raza.

13Aunque la magia los había hecho desconfiar de todo, cuando el exterminio de los primogénitos confesaron que el pueblo aquel era hijo de Dios.

14Un silencio sereno lo envolvía todo, y al mediar la noche su carrera,

15tu palabra todopoderosa se abalanzó, como guerrero implacable, desde el trono real de los cielos al país condenado;

16llevaba la espada afilada de tu orden terminante; se detuvo y lo llenó todo de muerte; pisaba la tierra y tocaba el cielo.

17Entonces, de repente, los sobresaltaron terribles pesadillas, los asaltaron temores imprevistos;

18tirados, medio muertos, cada uno por su lado, manifestaban la causa de su muerte;

19pues sus sueños turbulentos los habían prevenido, para que no perecieran sin conocer el motivo de su desgracia.

20También a los justos los alcanzó la prueba de la muerte y en el desierto tuvo lugar una gran matanza, pero no duró mucho la ira;

21porque un varón intachable se lanzó en su defensa, manejando las armas de su ministerio: la oración y el incienso expiatorio; hizo frente a la cólera y puso fin a la catástrofe, demostrando ser ministro tuyo;

22venció la indignación no a fuerza de músculos ni empuñando las armas, sino que rindió con la palabra al que traía el castigo, recordándole los pactos y promesas hechos a los padres.

23Cuando ya se amontonaban los cadáveres, unos encima de otros, se plantó en medio y atajó el golpe, cortándole el paso hacia los que aún vivían.

24Pues en su vestidura de tela estaba el mundo entero, y el esplendor de los padres en las cuatro hileras de piedras talladas, y tu majestad en la diadema de su cabeza.

25Ante esto, el exterminador retrocedió atemorizado; una sola prueba de tu ira bastaba.

26*

27*

28*

29*

30*

31*

32*

WhatsApp