Romanos 14
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Comprendan al que es débil en la fe sin discutir sus razonamientos.
2Uno tiene fe, y come de todo; otro es débil, y come verduras.
3Quien come no desprecie al que no come, quien no come no critique al que come, porque Dios también lo ha recibido a éste.
4Y tú, ¿quién eres para criticar a un empleado ajeno? Que esté en pie o caído es asunto de su amo. Pero no se caerá, porque el Señor tiene poder para mantenerlo en pie.
5Éste da más importancia a un día que a otro, mientras que aquél los considera a todos iguales: cada cual que siga su convicción.
6El que distingue un día del otro lo hace por el Señor, el que come también lo hace por el Señor, ya que da gracias a Dios. Y el que no come también lo hace por el Señor y le da gracias.
7Ninguno vive para sí, ninguno muere para sí.
8Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor.
9Para eso murió Cristo y resucitó: para ser Señor de muertos y vivos.
10Tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? Tú, ¿por qué desprecias a tu hermano? Todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios,
11como está escrito: Juro –dice el Señor–, ante mí se doblará toda rodilla, toda boca confesará a Dios.
12Por tanto, cada uno de nosotros tendrá que rendir cuenta de sí mismo ante Dios.
13Dejemos de juzgarnos mutuamente. Procuren más bien no provocar el tropiezo o la caída del hermano.
14Por la enseñanza del Señor Jesús lo sé y estoy convencido de ello: nada es impuro en sí, solamente lo es para quien lo considera impuro.
15Pero si lo que tú comes hace sufrir a tu hermano, ya no obras de acuerdo con el amor. No destruyas por lo que comes a uno por quién Cristo murió.
16No den lugar a que se hable mal de la libertad que ustedes tienen.
17El reino de Dios no consiste en comidas ni bebidas, sino en la justicia, la paz y el gozo del Espíritu Santo.
18Quien sirve así a Cristo agrada a Dios y es estimado de los hombres.
19Por tanto, busquemos lo que fomenta la paz mutua y es constructivo.
20Por un alimento no destruyas la obra de Dios. Todo es puro, pero es malo comer algo que provoque la caída de otro.
21Lo mejor es abstenerse de carne, de vino o de cualquier cosa que provoque la caída del hermano.
22Guarda para ti, delante de Dios, tu propia convicción. Feliz quién elige sin sentirse culpable;
23pero quien come dudando es culpable, porque no obra de acuerdo con lo que cree. Y todo lo que no hacemos de acuerdo con lo que creemos, es pecado.