Proverbios 4
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Escuchen, hijos, la corrección paterna; pongan atención, para aprender prudencia;
2les enseño una buena doctrina, no abandonen mi enseñanza.
3Yo también fui hijo de mi padre, tierno y preferido de mi madre.
4Él me instruía así: Conserva mis palabras en la memoria, guarda mis preceptos y vivirás;
5adquiere sabiduría, adquiere inteligencia, no la olvides, no te apartes de mis consejos;
6no la abandones, y te guardará; ámala, y te protegerá.
7El principio de la sabiduría es: Adquiere sabiduría, gasta tu fortuna en adquirir prudencia;
8estímala, y te hará noble; abrázala, y te hará rico;
9pondrá en tu cabeza una diadema hermosa, te ceñirá una espléndida corona.
10Escucha, hijo mío, recibe mis palabras, y se alargarán los años de tu vida:
11Te instruyo sobre el camino de la sabiduría, te encamino por la senda recta.
12Al caminar no serán torpes tus pasos; al correr no tropezarás.
13Agárrate a la instrucción, no la sueltes; consérvala, porque ella es tu vida.
14No entres por el sendero de los malvados, no pises el camino de los perversos;
15evítalo, no lo atravieses; apártate de él y sigue.
16No duermen si no cometen crímenes, pierden el sueño si no hacen caer a alguien,
17comen la maldad como pan y beben violencias como vino.
18La senda de los honrados brilla como la aurora, se va esclareciendo hasta pleno día;
19el camino de los malvados es tenebroso, no saben dónde tropezarán.
20Hijo mío, atiende a mis palabras, escucha mis consejos:
21que no se aparten de tus ojos, guárdalos dentro del corazón;
22porque son vida para el que los sigue, son salud para su cuerpo.
23Por encima de todo guarda tu corazón, porque de él brota la vida.
24Aparta de ti la lengua tramposa y aleja de ti los labios falsos;
25que tus ojos miren de frente y tus pupilas se dirijan hacia adelante.
26Fíjate bien dónde pones tus pies, que todos tus caminos sean seguros,
27no te desvíes a derecha ni a izquierda, aparta tus pasos del mal.