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Judit 13

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1Cuando se hizo tarde, el personal de servicio se retiró enseguida. Bagoas cerró la tienda por fuera, después de hacer salir a los sirvientes. Todos fueron a acostarse, rendidos por lo mucho que habían bebido.

2En la tienda quedaron sólo Judit y Holofernes, tumbado en el lecho, completamente borracho.

3Judit había ordenado a su doncella que se quedara fuera de la alcoba y la esperase a la salida como otros días. Había dicho que saldría para hacer la oración, y había hablado de ello con Bagoas.

4Cuando salieron todos, sin que quedara en la alcoba nadie, ni chico ni grande, Judit, de pie junto al lecho de Holofernes, oró interiormente: Señor, Dios Todopoderoso, mira favorablemente lo que voy a hacer en esta hora para exaltación de Jerusalén.

5Ha llegado el momento de ayudar a tu herencia y de cumplir mi plan, hiriendo al enemigo que se ha levantado contra nosotros.

6Avanzó hacia la columna del lecho, que quedaba junto a la cabeza de Holofernes, descolgó la espada

7y, acercándose al lecho, agarró la melena de Holofernes y oró: –¡Dame fuerza ahora, Señor, Dios de Israel!

8Le descargó dos golpes en el cuello con todas sus fuerzas, y le cortó la cabeza.

9Luego, haciendo rodar el cuerpo de Holofernes, lo tiró del lecho y arrancó el cortinado de las columnas. Poco después salió, entregó a su servidora la cabeza de Holofernes

10y la servidora la metió en la bolsa de la comida. Luego salieron las dos juntas para orar, como acostumbraban. Atravesaron el campamento, rodearon el barranco, subieron la pendiente de Betulia y llegaron a las puertas de la ciudad.

11Judit gritó desde lejos a los centinelas: ¡Abran, abran la puerta! Dios, nuestro Dios, está con nosotros, demostrando todavía su fuerza en Israel y su poder contra el enemigo. ¡Así lo ha hecho hoy!

12Cuando los de la ciudad la oyeron, bajaron enseguida hacia la puerta y convocaron a los ancianos.

13Todos fueron corriendo, chicos y grandes. Les parecía increíble que llegara Judit. Abrieron la puerta y la recibieron; luego hicieron una gran hoguera para poder ver, y se amontonaron en torno a ellas.

14Judit les dijo gritando: ¡Alaben a Dios, alábenlo! Alaben a Dios, que no ha retirado su misericordia de la casa de Israel; que por mi mano ha dado muerte al enemigo esta misma noche.

15Y sacando la cabeza guardada en la bolsa, la mostró, y dijo: –Ésta es la cabeza de Holofernes, comandante en jefe del ejército asirio. Ésta es la cortina bajo la que dormía su borrachera. ¡El Señor lo hirió por mano de una mujer!

16Vive el Señor, que me protegió en mi camino; les juro que mi rostro sedujo a Holofernes para su ruina, pero no me hizo pecar. Mi honor está sin mancha.

17Todos se quedaron asombrados, y postrándose en adoración a Dios, dijeron a una voz: –Bendito eres, Dios nuestro, que has aniquilado hoy a los enemigos de tu pueblo.

18Y Ozías dijo a Judit: Que el Altísimo te bendiga, hija, más que a todas las mujeres de la tierra. Bendito el Señor, creador de cielo y tierra, que enderezó tu golpe contra la cabeza del general enemigo.

19Los que recuerden esta hazaña de Dios jamás perderán la confianza que tú inspiras.

20Que el Señor te engrandezca siempre y te dé prosperidad, porque no dudaste en exponer tu vida ante la humillación de nuestra raza, sino que vengaste nuestra ruina procediendo con rectitud en presencia de nuestro Dios. Todos aclamaron: –¡Así sea, así sea!

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