Judit 12
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Luego ordenó que la llevaran a donde tenía su vajilla de plata, y mandó que le sirvieran de su misma comida y de su mismo vino.
2Pero Judit dijo: –No los probaré, para no caer en pecado. Yo me he traído mis provisiones.
3Holofernes le preguntó: –Y si se te acaba lo que tienes, ¿de dónde sacamos una comida igual? Entre nosotros no hay nadie de tu raza.
4Judit le respondió: –¡Por tu vida, alteza! No acabaré lo que he traído antes de que el Señor haya realizado por mi medio su plan.
5Los oficiales de Holofernes la llevaron a su tienda. Judit durmió hasta la medianoche, se levantó antes del relevo del amanecer
6y mandó este recado a Holofernes: –Señor, ordena que me permitan salir a orar.
7Holofernes ordenó a los soldados de su guardia personal que la dejaran salir. Así pasó Judit tres días en el campamento todas las noches se dirigía al barranco de Betulia y se lavaba en el manantial donde se encontraba el puesto de avanzada.
8Volvía y suplicaba al Señor, Dios de Israel, que dirigiera su plan para exaltación de su pueblo.
9Luego, purificada, volvía a su tienda y allí se quedaba hasta que, a eso del atardecer, le llevaban la comida.
10El cuarto día, Holofernes ofreció un banquete exclusivamente para su personal de servicio, sin invitar a ningún oficial,
11y dijo al eunuco Bagoas, que era su mayordomo: –Trata de convencer a esa hebrea que tienes a tu cargo para que venga a comer y beber con nosotros.
12Porque sería una vergüenza no aprovechar la ocasión de acostarme con esa mujer. Si no me la gano, se va a reír de mí.
13Bagoas salió de la presencia de Holofernes, entró donde estaba Judit y le dijo: –No tenga miedo esta niña bonita de presentarse a mi señor como huésped de honor, para beber y alegrarse con nosotros, pasando el día como una mujer asiria de las que viven en el palacio de Nabucodonosor.
14Judit respondió: –¿Quién soy yo para contradecir a mi señor? Haré en seguida lo que le agrade; será para mí un recuerdo feliz hasta el día de mi muerte.
15Se levantó para arreglarse. Se vistió y se puso todas sus joyas de mujer. Su doncella entró delante y le extendió en el suelo, ante Holofernes, el vellón de lana que le había dado Bagoas para que se recostase allí a diario mientras comía.
16Judit entró y se sentó. Al verla, Holofernes se turbó, y la pasión lo agitó con un deseo violento de unirse a ella, porque desde la primera vez que la vio esperaba la ocasión de seducirla,
17y le dijo: –¡Bebe; alégrate con nosotros!
18Judit respondió: –Claro que beberé, señor. Hoy es el día más grande de toda mi vida.
19Y comió y bebió ante Holofernes, tomando de lo que le había preparado su doncella.
20Holofernes, entusiasmado con ella, bebió muchísimo vino, como no había bebido en toda su vida.