Jeremías 31
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1En aquel tiempo –oráculo del Señor– seré el Dios de todas las tribus de Israel y ellas serán mi pueblo.
2–Así dice el Señor: El pueblo escapado de la espada alcanzó favor en el desierto: Israel camina a su descanso,
3el Señor se le apareció desde lejos. Con amor eterno te amé, por eso prolongué mi lealtad;
4te reconstruiré y quedarás construida, capital de Israel; de nuevo saldrás enjoyada a bailar alegremente con panderetas;
5de nuevo plantarás viñas en los montes de Samaría, y los que las plantan las cosecharán.
6¡Es de día!, gritarán los centinelas en la sierra de Efraín: de pie, a Sión, a visitar al Señor, nuestro Dios.
7Así dice el Señor: Griten jubilosos por Jacob, regocíjense por el primero de los pueblos, háganse oír, alaben y digan: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel.
8Yo los traeré del país del norte, los reuniré|| desde los rincones del mundo. Qué gran multitud retorna; entre ellos hay ciegos y lisiados, mujeres embarazadas y a punto de dar a luz;
9si marcharon llorando, los conduciré entre consuelos, los guiaré hacia corrientes de agua, por camino llano y sin tropiezos. Seré un padre para Israel, Efraín será mi primogénito.
10Escuchen, pueblos, la Palabra del Señor, anúncienla, islas remotas: El que esparció a Israel lo reunirá, lo guardará|| como el pastor a su rebaño;
11el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte,
12y vendrán entre aclamaciones a la altura de Sión, acudirán hacia los bienes del Señor: trigo y vino y aceite, y rebaños de vacas y ovejas; será como huerto regado, no volverán a desfallecer,
13entonces la muchacha gozará bailando y los ancianos igual que los jóvenes; convertiré su tristeza en gozo, los consolaré y aliviaré sus penas;
14alimentaré a los sacerdotes con manjares y mi pueblo se saciará de mis bienes –oráculo del Señor–.
15Así dice el Señor: Escuchen, en Ramá|| se oyen lamentos y llanto amargo: es Raquel, que llora inconsolable a sus hijos que ya no viven.
16Así dice el Señor: Reprime tus sollozos, enjuga tus lágrimas –oráculo del Señor–, tu trabajo será pagado, volverán del país enemigo;
17hay esperanza de un porvenir –oráculo del Señor–, volverán los hijos a la patria.
18Estoy escuchando lamentarse a Efraín: Me has corregido y he escarmentado, como novillo sin domar; hazme regresar y yo regresaré, que tú eres mi Señor, mi Dios;
19si me alejé, después me arrepentí, y al comprenderlo me di golpes de pecho; me sentía confundido y avergonzado de soportar el pecado de mi juventud.
20¡Si es mi hijo querido Efraín, mi niño, mi encanto! Cada vez que lo reprendo me acuerdo de él, se me conmueven las entrañas y cedo a la compasión –oráculo del Señor–.
21Coloca pilares, planta señales, fíjate bien en el camino por donde caminas, vuelve, doncella de Israel, vuelve a tus ciudades,
22¿hasta cuándo estarás indecisa, muchacha rebelde?, que el Señor crea de nuevo en el país, y la mujer abrazará al varón.
23Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Cuando yo cambie su suerte, se volverá a decir en Judá|| y en sus poblados: El Señor te bendiga, lugar de salvación, monte santo.
24En Judá y en sus poblados habitarán juntos los labradores y los que se desplazan con el rebaño.
25Daré de beber a las gargantas sedientas, colmaré a los muertos de hambre.
26Yo desperté, miré|| y me pareció un sueño feliz.
27Miren que llegan días –oráculo del Señor– en que sembraré|| en Israel y en Judá|| semilla de hombres y semilla de animales.
28Como vigilé sobre ellos para arrancar y arrasar, para destruir y deshacer y maltratar, así vigilaré sobre ellos para edificar y plantar –oráculo del Señor–.
29En aquellos días ya no se dirá: Los padres comieron uva agria, a los hijos se les destemplan los dientes,
30porque el que muera, será por su propia culpa y tendrá dolor de muelas el que coma uva agria.
31Miren que llegan días –oráculo del Señor– en que haré una alianza nueva con Israel y con Judá:
32no será como la alianza que hice con sus padres cuando los agarré de la mano para sacarlos de Egipto; la alianza que ellos quebrantaron y yo mantuve –oráculo del Señor–;
33así será la alianza que haré con Israel en aquel tiempo futuro –oráculo del Señor–: meteré mi ley en su pecho, la escribiré en su corazón, yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo;
34ya no tendrán que enseñarse unos a otros, mutuamente, diciendo: Tienes que conocer al Señor, porque todos, grandes y pequeños, me conocerán –oráculo del Señor–, porque yo perdono sus culpas y olvido sus pecados.
35Así dice el Señor: que establece el sol para iluminar el día, el ciclo de la luna y las estrellas para iluminar la noche, que agita el mar y rugen sus olas –su título es Señor Todopoderoso–:
36Cuando fallen estas leyes que yo he dado –oráculo del Señor–, la descendencia de Israel ya no será más el pueblo mío.
37Así dice el Señor: Si puede medirse el cielo en lo alto, o explorar en lo profundo el cimiento de la tierra, yo rechazaré a la descendencia entera de Israel, por todo lo que hizo –oráculo del Señor–.
38Miren que llegan días –oráculo del Señor–en que se edificará la ciudad del Señor, desde la torre de Hanael hasta la puerta del Ángulo.
39La cinta de medir seguirá derecha hasta Loma de Gareb y girará hacia Goat.
40Todo el valle de los cadáveres, el cementerio de las cenizas, hasta el valle del torrente Cedrón, y hasta la puerta de los Caballos, a oriente, estará consagrado al Señor, y ya no será arrasado ni destruido jamás.