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Jeremías 19

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1El Señor me dijo: –Vete a comprar una jarra de barro; acompañado de algunos ancianos y sacerdotes,

2sal hacia el valle de Ben-Hinón, adonde da la Puerta de los Cascotes, y proclama allí lo que yo te diré:

3Tú dirás: Escuchen la Palabra del Señor, reyes de Judá y vecinos de Jerusalén: Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Yo haré venir sobre este lugar una catástrofe que a quien la oiga le zumbarán los oídos;

4porque me abandonaron, profanaron este lugar sacrificando en él a dioses extranjeros, que ni ellos ni sus padres conocían, y los reyes de Judá lo llenaron de sangre inocente.

5Construyeron santuarios a Baal, donde quemaban a sus hijos como holocaustos en honor de Baal; cosa que no les mandé, ni les dije, ni se me pasó por la cabeza.

6Por eso llegarán días –oráculo del Señor– en que este lugar ya no se llamará El Horno ni Valle de Ben-Hinón, sino Valle de las Ánimas.

7Haré fracasar en él los planes de Judá y Jerusalén, los derribaré a espada del enemigo, por mano de los que los buscan para matarlos, daré sus cadáveres en pasto a las aves del cielo y a las bestias de la tierra.

8Haré de esta ciudad espanto y burla: los que pasen junto a ella se espantarán y silbarán a la vista de tantas heridas.

9Haré que se coman a sus hijos e hijas, que se coman unos a otros, cuando les aprieten y estrechen el cerco sus enemigos mortales.

10Rompe la jarra en presencia de tus acompañantes,

11y diles: Así dice el Señor Todopoderoso: Del mismo modo romperé yo a este pueblo y a esta ciudad; como se rompe un cacharro de barro y no se puede recomponer.Y enterrarán en El Horno, por falta de sitio.

12Así trataré a este lugar y a sus habitantes, haré de esta ciudad un horno –oráculo del Señor–;

13las casas de Jerusalén y los palacios reales de Judá serán inmundos como el sitio de El Horno; las casas en cuyas azoteas ofrecían sacrificios a los astros del cielo, y libaban a dioses extranjeros.

14Jeremías volvió de la puerta adonde lo había mandado el Señor a profetizar, se plantó en el atrio del templo y dijo a todo el pueblo:

15–Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Yo haré venir sobre esta ciudad y su región todos los males con que la he amenazado, porque se pusieron tercos y no escucharon mis palabras.

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