Jeremías 16
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1El Señor me dirigió la palabra:
2–No te cases, no tengas hijos ni hijas en este lugar.
3Porque así dice el Señor a los hijos e hijas nacidos en este lugar, a las madres que los parieron, a los padres que los engendraron en esta tierra:
4Morirán de muerte cruel, no serán llorados ni sepultados, serán como estiércol sobre el campo, acabarán a espada y de hambre, sus cadáveres serán pasto de las aves del cielo y de las bestias de la tierra.
5Así dice el Señor: No entres en casa donde haya luto, no vayas al duelo, no les des el pésame, porque retiro de este pueblo –oráculo del Señor– mi paz, misericordia y compasión.
6Morirán en esta tierra grandes y pequeños, no serán sepultados ni llorados, ni por ellos se harán incisiones o se raparán el pelo;
7no asistirán al banquete fúnebre para darle el pésame por el difunto, ni les darán la copa del consuelo por su padre o su madre.
8No entres en la casa donde se celebra un banquete para comer y beber con los comensales;
9porque así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Yo haré desaparecer de este lugar, en sus propios días, ante ustedes, la voz alegre, la voz gozosa, la voz del novio, la voz de la novia.
10Cuando anuncies a este pueblo todas estas palabras, te preguntarán: ¿Por qué ha pronunciado el Señor contra nosotros tan terribles amenazas? ¿Qué delitos o pecados hemos cometido contra el Señor, nuestro Dios?,
11les responderás: Porque sus padres me abandonaron –oráculo del Señor–, siguieron a dioses extranjeros, sirviéndolos y adorándolos. A mí me abandonaron y no guardaron mi ley.
12Pero ustedes son peores que sus padres, cada cual sigue la maldad de su corazón obstinado, sin escucharme a mí.
13Los arrojaré de esta tierra a un país desconocido de ustedes y de sus padres: allí servirán a dioses extranjeros, día y noche, porque yo no tendré compasión de ustedes.
14Pero llegarán días –oráculo del Señor–en que ya no se dirá: Por la vida del Señor, que sacó a los israelitas de Egipto,
15sino más bien: Por la vida del Señor, que nos sacó del país del norte, de todos los países por donde nos dispersó. Y los haré volver a su tierra, la que di a sus padres.
16Enviaré muchos pescadores a pescarlos –oráculo del Señor–, detrás enviaré muchos cazadores a cazarlos por montes y valles, por las hendiduras de las peñas.
17Yo vigilo su conducta, no se me oculta, sus culpas no se esconden de mi vista.
18Les pagaré el doble por sus culpas y pecados, porque profanaron mi tierra con la carroña de sus ídolos y con sus prácticas idolátricas llenaron mi herencia.
19El Señor es mi fuerza y fortaleza, mi refugio en el peligro. A ti vendrán los paganos, de los extremos de la tierra, diciendo: Qué engañoso es el legado de nuestros padres, qué vaciedad sin provecho.
20¿Podrá un hombre hacer dioses? Entonces, no serán dioses.
21Pues esta vez yo les enseñaré mi mano poderosa, y sabrán que me llamo El Señor.