Génesis 50
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1José se echó sobre él llorando y besándole.
2Después ordenó a los médicos de su servicio que embalsamaran a su padre, y los médicos embalsamaron a Israel.
3Les llevó cuarenta días, que es lo que suele llevar el embalsamar, y los egipcios le guardaron luto setenta días.
4Pasados los días del duelo, dijo José a los cortesanos del faraón: –Si he alcanzado su favor, díganle personalmente al faraón:
5Mi padre me hizo jurar: cuando muera, me enterrarás en el sepulcro que me hice en Canaán. Ahora, pues, déjame subir a enterrar a mi padre, y después volveré.
6Contestó el faraón: –Sube y entierra a tu padre, como lo has jurado.
7Cuando José subió a enterrar a su padre, lo acompañaron los ministros del faraón, los ancianos de la corte y los concejales de los pueblos,
8y toda su familia, sus hermanos, la familia de su padre; sólo quedaron en Gosén los niños, las ovejas y las vacas.
9Subieron también carros y jinetes, y la caravana era inmensa.
10Llegados a Goren Ha-Atad, al otro lado del Jordán, hicieron un funeral solemne y magnífico, y le hicieron duelo siete días.
11Viendo los cananeos que habitaban el país el funeral de Goren Ha-Atad comentaron: –El funeral de los egipcios es solemne. Por eso llamaron el lugar: Duelo de Egipcios –está al otro lado del Jordán–.
12Sus hijos cumplieron lo que les había mandado:
13lo llevaron a Canaán, lo enterraron en la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré, el campo que Abrahán había comprado a Efrón, el hitita, como sepulcro en propiedad.
14Volvieron a Egipto José con sus hermanos y con los que lo habían acompañado a enterrar a su padre una vez que lo hubieron enterrado.
15Al ver los hermanos de José que su padre había muerto, se dijeron: –A ver si José nos guarda rencor y quiere pagarnos el mal que le hicimos.
16Y enviaron un mensaje a José: –Antes de morir, tu padre nos mandó
17que te dijéramos: Perdona a tus hermanos su crimen y su pecado y el mal que te hicieron. Por tanto, perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre. José al oírlo, se echó a llorar.
18Entonces vinieron sus hermanos, se echaron al suelo ante él y le dijeron: –Aquí nos tienes, somos tus siervos.
19José les respondió: –No teman. ¿Ocupo yo el puesto de Dios?
20Ustedes intentaron hacerme mal, Dios intentaba convertirlo en bien, conservando así la vida a una multitud, como somos hoy.
21Por tanto, no teman. Yo los mantendré a ustedes y a sus niños. Y los consoló llegándoles al corazón. Muerte de José
22José vivió en Egipto con la familia de su padre y cumplió ciento diez años;
23llegó a conocer a los hijos de Efraín hasta la tercera generación, y también a los hijos de Maquir, hijo de Manasés, y se los puso en el regazo.
24José dijo a sus hermanos: –Yo voy a morir. Dios se ocupará de ustedes y los llevará de esta tierra a la tierra que prometió a Abrahán, Isaac y Jacob.
25Y los hizo jurar: –Cuando Dios se ocupe de ustedes, se llevarán mis huesos de aquí.
26José murió a los ciento diez años de edad. Lo embalsamaron y lo metieron en un ataúd en Egipto.