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Eclesiástico (Sirácide) 43

La Biblia de Nuestro Pueblo (1995)

1El firmamento límpido es belleza del cielo, la bóveda celeste es espectáculo majestuoso.

2El sol cuando sale derramando calor, ¡qué obra tan maravillosa del Señor!,

3a mediodía abrasa la tierra, ¿quién puede resistir su ardor?

4Un horno encendido calienta la fundición, un rayo de sol quema los montes, una lengua del astro consume la tierra habitada y su brillo ciega los ojos.

5¡Qué grande el Señor que lo hizo!, sus órdenes espolean a sus campeones.

6También brilla la luna en fases y ciclos y rige los tiempos como signo perpetuo,

7determina las fiestas y las fechas y se complace menguando en su órbita,

8de mes en mes se renueva, ¡qué maravilloso cambiar! Señal militar, instrumento celeste que enciende el firmamento con su brillo.

9Las estrellas adornan la belleza del cielo y su luz resplandece en la altura divina;

10a una orden de Dios ocupan su puesto y no se cansan de hacer la guardia.

11Mira el arco iris y bendice a su Creador: ¡qué esplendor majestuoso!

12Abarca el horizonte con su esplendor cuando lo tensa la mano poderosa de Dios.

13Su poder traza el relámpago y acelera los rayos justicieros;

14abre para un destino los depósitos del cielo y hace volar las nubes como buitres.

15Su poder condensa las nubes y desmenuza las piedras de granizo.

16El estruendo de su trueno estremece la tierra, y con su fuerza sacude las montañas;

17cuando él quiere, sopla el viento del sur, la tormenta del norte, el ciclón y el huracán.

18Sacude la nieve como bandada de pájaros, y al bajar se posa como langosta; su belleza blanca deslumbra los ojos, y cuando cae, se extasía el corazón; 19 derrama escarcha como sal, sus cristales destellan como zafiros. 20 Hace soplar el helado viento del norte y su frío congela el estanque, hiela todos los depósitos y reviste el pozo con una coraza; 21 quema la hierba del monte como la sequía y los brotes de la pradera como una llamarada; 22 pero el rocío que deja caer lo sana todo: afloja y fecunda la tierra reseca. 23 Su sabiduría somete el océano y planta islas en el mar; 24 los navegantes describen su extensión, y al oírlos, nos asombramos; 25 en él hay seres extraños y maravillosos y toda especie de monstruos marinos. 26 Por él tiene éxito su mensajero y su palabra ejecuta su voluntad. 27 Aunque siguiéramos, no acabaríamos, la última palabra: Él lo es todo. 28 Alabemos su grandeza impenetrable, él es más grande que todas sus obras; 29 el Señor es temible en extremo, y son admirables sus palabras. 30 Los que alaban al Señor, eleven la voz, esfuércense todo lo que puedan, que aún queda más, los que glorifican al Señor, redoblen las fuerzas, y no se cansen, porque nunca acabarán. 31¿Quién lo ha visto que pueda describirlo?, ¿quién lo alabará como él es? 32 Quedan cosas más grandes escondidas, sólo un poco he visto de sus obras. 33 Todo lo ha hecho el Señor, y a sus fieles les da sabiduría.

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