Eclesiástico (Sirácide) 42
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1De repetir lo que has escuchado y de revelar secretos. Ésta será vergüenza auténtica que te traerá el favor de todos. Pero de lo siguiente no te avergüences ni peques por respetos humanos:
2de la ley y mandatos del Altísimo, de declarar libre al acusado inocente,
3de ajustar cuentas con el socio o el amo, de repartir una herencia o propiedad,
4de usar pesas y balanzas exactas, de pesas y medidas controladas, de obtener grandes y pequeñas ganancias,
5de ganar comerciando con viajantes, de educar con rigor a un hijo, de castigar a un mal servidor,
6de encerrar a la mujer infiel, de echar llave donde hay muchas manos,
7de contar bien el dinero de un depósito, de anotar lo que das o recibes,
8de corregir al necio y al inexperto y al viejo que se aconseja con prostitutas. Así serás verdaderamente prudente y serás estimado de todos.
9Una hija es tesoro inseguro para su padre, le quita el sueño por la preocupación: si es joven, teme que se le quede sin casar; si casada, que se la repudien;
10si doncella, que se la seduzcan; si casada, que sea infiel; en la casa paterna, que quede encinta; en casa del marido, que sea estéril.
11Vigila a tu hija doncella, para que no te acarree mala fama, comentarios de la ciudad, desprecio de la gente y burlas de los que se reúnen en la plaza. Donde ella vive no debe haber ventana ni su entrada se debe ver de todas partes.
12Que no exhiba su belleza ante cualquier hombre ni trate familiarmente con las mujeres;
13porque del vestido sale la polilla y de la mujer la malicia femenina.
14Mejor es la dureza del marido que la indulgencia de la mujer, la de mala fama trae infamia a la casa.
15Voy a recordar las obras de Dios y a contar lo que he visto: por la Palabra de Dios son creadas sus obras y de su voluntad reciben su tarea.
16El sol sale mostrándose a todos, la gloria del Señor llena todas sus obras.
17Aun los santos de Dios no bastaron para contar las maravillas del Señor. Dios fortaleció sus ejércitos, para que estén firmes en presencia de su gloria.
18Sondea el Abismo y el corazón, penetra los secretos de ambos,
19declara el pasado y el futuro y revela los misterios escondidos.
20No se le oculta ningún pensamiento ni se le escapa palabra alguna.
21Ha establecido el poder de su sabiduría, es el único desde la eternidad; nada le puede ser quitado ni añadido ni le hace falta un maestro.
22¡Qué amables son todas tus obras!, y eso que no vemos más que una chispa.
23Todas viven y duran eternamente y obedecen en todas sus funciones.
24Todas difieren unas de otras, y no ha hecho ninguna inútil.
25Todas, una tras otra, muestran su belleza: ¿quién se saciará de contemplar su hermosura?
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