Eclesiástico (Sirácide) 34
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1La esperanza del necio es vana y engañosa, los sueños dan alas a los insensatos,
2caza sombras o persigue vientos el que se fía de sueños;
3las visiones del sueño son como una imagen como un rostro reflejado en el espejo.
4¿Qué podrá limpiar la suciedad?, ¿qué podrá comprobar la mentira?,
5magia, adivinación y sueños son falsedad: puras fantasías como las de la parturienta.
6Si no vienen como aviso del Altísimo, no les hagas caso.
7Cuántos se extraviaron con sueños y fiándose de ellos fracasaron.
8En cambio, la ley se ha de cumplir sin falta; la sabiduría es la perfección de una boca sincera.
9Uno que ha viajado sabe muchas cosas, hombre experimentado sabe lo que dice;
10quien no ha pasado pruebas sabe bien poco, el que ha viajado aumenta sus recursos.
11He visto mucho en mis viajes y sé más de lo que cuento;
12cuántas veces pasé peligros de muerte y me libró mi experiencia.
13Los que respetan al Señor vivirán, porque esperan en su salvador;
14el que respeta al Señor no se alarmará ni se acobardará, porque él es su esperanza;
15dichoso el que respeta al Señor: ¿en quién confía, quién es su apoyo?
16El Señor se fija en los que lo aman, es su robusto escudo, su firme apoyo, sombra para el calor, reparo a mediodía, protección del que tropieza, auxilio del que cae,
17levanta el ánimo, alumbra los ojos, da salud y vida y bendición.
18Los sacrificios de cosas adquiridas injustamente son impuros, ni son aceptados los dones de los malvados;
19el Altísimo no acepta las ofrendas de los impíos ni por sus muchos sacrificios les perdona el pecado;
20es sacrificar un hijo delante de su padre quitar a los pobres para ofrecer sacrificio.
21El pan de la limosna es vida del pobre, el que se lo niega es homicida;
22mata a su prójimo quien le quita el sustento, quien no paga el justo sueldo derrama sangre.
23Uno construye y otro derriba: ¿qué se gana sino más trabajo?
24Uno reza y otro maldice: ¿a quién escuchará el Señor?
25Uno se purifica del contacto de un cadáver y lo vuelve a tocar: ¿de qué le sirve el baño?
26Lo mismo el que ayuna por sus pecados y luego vuelve a cometerlos, ¿quién escuchará su súplica?, ¿de qué le servirá su mortificación?
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