Salmos 90
Santa Biblia Martín Nieto ›1Oración de Moisés, hombre de Dios
2Antes que surgieran las montañas, antes que la tierra y el mundo se engendraran, desde siempre y por siempre tú eres Dios.
3Tú haces volver al polvo a los mortales, pues tú has dicho: "Volved, hijos de Adán".
4Mil años para ti son como el ayer que a pasó, como un turno de la vigilia de la noche.
5Los arrebatas como un sueño mañanero, son semejantes a la hierba que brota:
6sale y florece a la mañana, y a la tarde se marchita y se seca.
7Estamos consumidos por tu ira, consternados por tu indignación.
8Has puesto nuestras faltas ante ti, nuestras culpas secretas a la luz de tu rostro,
9bajo tu ira desaparecen nuestros días, nuestros años se acaban lo mismo que un suspiro.
10La duración de nuestra vida es de setenta años, la de los más fuertes, ochenta, pero en su mayor parte no son más que trabajos y miseria, pues pasan aprisa y nosotros volamos.
11¿Quién puede conocer la fuerza de tu ira, quién teme la violencia de tu enojo?
12Enséñanos a contar nuestros días para que adquiramos un corazón sabio.
13Vuelve con nosotros, Señor. ¿Hasta cuándo? Ten piedad de tus siervos.
14Llénanos de tu amor por la mañana para que vivamos alegres y contentos todos nuestros días,
15convierte en alegría los días en que nos castigaste, los años en que padecimos las desgracias,
16manifiesta tus obras a tus siervos y tu esplendor a sus hijos.
17La bondad del Señor, nuestro Dios, esté con nosotros. Haz prosperar la acción de nuestras manos; sí, haz prosperar la acción de nuestras manos.