Salmos 7
Santa Biblia Martín Nieto ›1Poema que David cantó al Señor con motivo del benjaminita Cus
2Señor, Dios mío, tú eres mi refugio, sálvame de mis perseguidores, sálvame;
3no sea que, como leones, me desgarren, me despedacen sin que haya quien me libre.
4Señor, Dios mío, si algo de esto hice: si en mis manos existe la injusticia,
5si he devuelto a mi amigo mal por bien, si me puse a favor del opresor injusto,
6que el enemigo me persiga y que me alcance, que me estrelle vivo contra el suelo y esparza mis entrañas en el polvo.
7Señor, levántate con ira, reprime la furia de mis opresores, ponte de mi parte, tú que has ordenado hacer justicia.
8Que la asamblea de los pueblos se reúna en torno a ti y presídela tú desde tu trono.
9El Señor juzga a las naciones. Júzgame, Señor, conforme a mi justicia y según mi inocencia.
10Pon fin a la perfidia de los criminales y afianza al justo, tú que escrutas el corazón y las entrañas, el Dios que hace justicia.
11Es Dios el escudo que me cubre, el que salva los corazones rectos.
12Dios es un juez justo, un Dios que castiga el delito en todo tiempo.
13Si no se convierten, él afila su espada, tensa su arco y lo ajusta;
14prepara armas mortíferas, dispone sus flechas incendiarias.
15Ved cómo el malvado engendra el crimen, concibe el engaño y da a luz la mentira.
16Cava una fosa bien profunda y cae en la fosa que él mismo excavó;
17su crimen cae sobre su cabeza y su violencia sobre su propia cerviz.
18Alabaré al Señor por su justicia, ensalzaré el nombre del altísimo.