Salmos 6
Santa Biblia Martín Nieto ›1Al maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. En octava. Salmo de David
2Señor, no me castigues cuando estés airado, no me reprendas cuando estés enfurecido;
3ten compasión de mí, Señor; sáname, que mis huesos se dislocan.
4Yo estoy totalmente deshecho; y tú, Señor, ¿hasta cuándo?
5Ven, Señor, y sálvame la vida, sálvame, por tu misericordia,
6que entre los muertos no hay recuerdo de ti, en el abismo, ¿quién te puede alabar?
7Estoy ya consumido de tanto sufrimiento; cada noche empapo yo mi almohada, inundo de lágrimas mi lecho.
8Mis ojos se consumen de dolor, se agotan entre tantos opresores.
9Lejos de mí, vosotros, agentes de maldad, pues el Señor escucha el grito de mi llanto;
10el Señor atiende mi súplica, el Señor acoge mi oración.
11Queden mis enemigos confusos, aterrados, y huyan al instante avergonzados.