Proverbios 17
Santa Biblia Martín Nieto ›1Más vale un mendrugo con paz que una casa llena de carne con peleas.
2El siervo inteligente se impone al hijo que deshonra, y con los hermanos compartirá la herencia.
3El oro y la plata los prueba el fuego, los corazones los prueba el Señor.
4El malo presta atención a los labios mentirosos, y el mentiroso da oídos a la lengua maligna.
5El que se ríe del pobre ultraja a su creador, el que se alegra del desgraciado no quedará impune.
6La corona de los ancianos son sus nietos, la gloria de los hijos son sus padres.
7Un lenguaje distinguido no cae bien al insensato, y menos aún una lengua mentirosa al noble.
8Piedra preciosa es un presente para quien lo posee, a cualquier parte donde se dirige tiene éxito.
9El que encubre la falta cultiva la amistad, pero el que la descubre con sus palabras divide a los amigos.
10Más impresión causa al inteligente un reproche que cien golpes al necio.
11El pendenciero sólo busca pelea, pero un mensajero cruel será enviado contra él.
12Mejor es tropezar con una osa a la que han arrebatado los cachorros que con un necio en el frenesí de su insensatez.
13El que devuelve mal por bien no alejará de su casa la desventura.
14Comenzar un pleito es abrir un dique, retírate antes de complicarte en él.
15Absolver al culpable y condenar al justo son dos cosas que odia el Señor.
16¿Para qué sirve el dinero en manos de un necio? ¿Para adquirir la sabiduría? Él no tiene inteligencia.
17El amigo ama en todo tiempo, es un hermano en la adversidad.
18No demuestra sensatez el que adquiere compromisos, el hombre que sale fiador de su prójimo.
19Ama los golpes el que ama las querellas, el arrogante cultiva la ruina.
20El corazón perverso no encuentra la felicidad, la lengua tortuosa cae en la desventura.
21El que engendra un necio es para su propio mal, el padre de un tonto no tendrá alegría.
22Corazón alegre, excelente remedio; un espíritu abatido seca los huesos.
23El inicuo acepta dádivas secretas para desviar el curso de la justicia.
24El hombre inteligente tiene sus ojos puestos en la sabiduría, pero las miradas del necio se pierden en el vacío.
25Un hijo necio es el tormento de su padre y la amargura de su madre.
26No está bien poner una multa al justo, dar golpes a los nobles rebasa la medida.
27El sabio es comedido en sus palabras, y el inteligente mantiene la calma.
28Aun el insensato, si se calla, pasa por sabio; por inteligente, si tiene los labios cerrados.