Proverbios 13
Santa Biblia Martín Nieto ›1El hijo sabio ama la disciplina, el insolente no escucha la reprensión.
2Por el fruto de su boca el hombre gusta el bien, el apetito de los traidores se nutre de violencia.
3El que vigila su boca conserva su vida, el que abre mucho sus labios se pierde.
4Desea el perezoso, pero en vano; el deseo de los diligentes será saciado.
5El justo odia las palabras mentirosas, el malvado calumnia y deshonra.
6La justicia protege el camino del hombre íntegro, el delito causa la ruina del delincuente.
7Hay quien se las da de rico y no tiene nada, hay quien se las da de pobre teniendo grandes bienes.
8Las riquezas de un hombre son el rescate de su vida, pero el pobre no tiene medios para rescatarse.
9La luz de los justos brilla alegremente, pero la lámpara de los injustos se apaga.
10El orgulloso provoca peleas, la sabiduría está con los que se dejan aconsejar.
11Riqueza adquirida de prisa se desvanece, pero el que la reúne poco a poco la aumenta.
12La esperanza diferida hace enfermar el corazón, el deseo satisfecho es un árbol de vida.
13El que desprecia la palabra se perderá, el que respeta el precepto será recompensado.
14La enseñanza del sabio es fuente de vida para escapar de los lazos de la muerte.
15La prudencia recta concilia el favor; la conducta de los pérfidos, la perdición.
16El hombre sensato lo hace todo con reflexión, pero el necio manifiesta su insensatez.
17Un mal mensajero provoca desgracias, pero un enviado fiel es un remedio.
18Miseria y vergüenza para el que rechaza la disciplina, honor para el que acoge la corrección.
19El deseo satisfecho es dulzura para el alma, apartarse del mal es odioso para el necio.
20Anda con los sabios y te harás sabio, el que frecuenta los necios será como ellos.
21La desventura persigue al delincuente, la felicidad acompaña al justo.
22El hombre de bien deja su herencia a los hijos de sus hijos, las riquezas del injusto están reservadas para el justo.
23El campo roturado por el pobre da abundante fruto, pero hay quien perece por falta de justicia.
24El que no usa la vara odia a su hijo, pero el que le ama le prodiga la corrección.
25El justo come hasta saciar su apetito, pero el vientre del delincuente sufre hambre.