Proverbios 12
Santa Biblia Martín Nieto ›1El que ama la instrucción ama la ciencia, el que odia la reprensión es insensato.
2El que es bueno alcanza el favor del Señor, pero él condena al hombre malicioso.
3No se afirma el hombre por la maldad, la raíz de los justos no será arrancada.
4Una mujer virtuosa es la corona de su marido, una mujer desvergonzada es como la carcoma en sus huesos.
5Los proyectos de los justos son justicia; los planes de los injustos, la falsedad.
6Las palabras de los criminales son redes sangrientas, pero los hombres rectos, con sus respuestas, se libran de ellas.
7Abatidos, los injustos no existen más, pero la casa de los justos permanece en pie.
8El hombre es estimado según su prudencia, pero el corazón perverso caerá en el desprecio.
9Más vale un hombre común que se basta a sí mismo, que el presuntuoso que carece de pan.
10El justo cuida de las necesidades de su ganado, las entrañas de los injustos son crueles.
11El que cultiva su campo se hartará de pan, el que se pierde en quimeras es un insensato.
12El malvado desea la ganancia del malvado, la raíz del justo está bien firme.
13Por las faltas de sus labios se enreda el criminal, el justo se libra de la tribulación.
14Por el fruto de su boca se sacia el hombre de bien, a cada uno le será dado según la obra de sus manos.
15El insensato juzga recto su propio camino, pero el que escucha los avisos es sabio.
16El insensato manifiesta al instante su ira, el hombre prudente sabe disimular una ofensa.
17El que dice la verdad proclama la justicia; el falso testimonio, la perfidia.
18Las palabras imprudentes hieren como una espada, la lengua de los sabios cura las heridas.
19Los labios veraces permanecen por siempre, la lengua mentirosa dura sólo un instante.
20La amargura está en el corazón de los que traman el mal, los que aconsejan la paz tienen alegría.
21Ninguna adversidad vendrá sobre el justo, mientras que los injustos estarán colmados de males.
22El Señor aborrece los labios mentirosos, y se complace en los que dicen la verdad.
23El hombre prudente oculta su ciencia, el corazón del insensato publica su necedad.
24La mano laboriosa dominará, la perezosa se hará tributaria.
25La angustia deprime el corazón del hombre, pero una buena palabra le alegra.
26El justo es guía de su compañero, el camino de los delincuentes los extravía.
27El perezoso no asa su pieza de caza, la mejor riqueza del hombre es la diligencia.
28En el sendero de la justicia está la vida, el camino tortuoso lleva a la muerte.