Juan 9
Santa Biblia Martín Nieto ›1De camino, vio a un hombre ciego de nacimiento.
2Sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?".
3Jesús respondió: "Ni éste ni sus padres. Nació ciego para que resplandezca en él el poder de Dios.
4Debemos hacer las obras del que me envió mientras es de día. Cuando viene la noche nadie puede trabajar.
5Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo".
6Dicho esto, escupió en tierra e hizo lodo con la saliva, le untó con ello los ojos y le dijo:
7"Ve a lavarte en la piscina de Siloé" (que significa enviado). Fue, se lavó y volvió con vista.
8Entonces los vecinos y los que solían verlo pidiendo limosna decían: "¿No es éste el que se sentaba a pedir?". Unos decían: "Es éste".
9Y otros: "No, es uno que se le parece". Pero él decía: "Soy yo".
10Y le preguntaban: "Pues, ¿cómo se te han abierto los ojos?".
11Él contestó: "Ese hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó con ello los ojos y me dijo: Ve a lavarte a Siloé. Fui, me lavé y vi".
12Y le preguntaron: "¿Dónde está ése?". Contestó: "No lo sé".
13Llevaron a los fariseos al que antes había sido ciego,
14pues era sábado el día en que Jesús había hecho lodo y abierto sus ojos.
15Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había obtenido la vista. Él les dijo: "Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo".
16Algunos fariseos dijeron: "Ése no puede ser un hombre de Dios, pues no guarda el sábado". Otros decían: "¿Cómo puede hacer tales milagros un hombre pecador?". Estaban divididos.
17Preguntaron de nuevo al ciego: "A ti te ha abierto los ojos: ¿qué piensas de él?". Él contestó: "Que es un profeta".
18Los judíos no podían creer que hubiera sido ciego y ahora viese, hasta que llamaron a sus padres
19y les preguntaron: "¿Es éste vuestro hijo, del que decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?".
20Los padres contestaron: "Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego.
21Cómo ve ahora, no lo sabemos; ignoramos quién abrió sus ojos. Preguntádselo a él; ya es mayor y os puede responder".
22Sus padres hablaron así por miedo a los judíos, que habían decidido expulsar de la sinagoga al que reconociera que Jesús era el mesías.
23Por eso los padres dijeron: "Ya es mayor y os puede responder; preguntádselo a él".
24Llamaron otra vez al que había sido ciego, y le dijeron: "Di la verdad ante Dios; nosotros sabemos que este hombre es pecador".
25Él respondió: "No sé si es pecador o no; sólo sé que yo era ciego y ahora veo".
26Le preguntaron: "¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?". Respondió:
27"Ya os lo he dicho y no me habéis hecho caso. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?".
28Ellos le insultaron diciendo: "Tú eres su discípulo; nosotros lo somos de Moisés.
29Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios. Pero de éste no sabemos ni de dónde es".
30Él les contestó: "Es curioso: Vosotros no sabéis ni de dónde es, y él me ha abierto los ojos.
31Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que le es fiel y hace su voluntad.
32Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento.
33Si él no fuera de Dios, no podría hacer nada".
34Le respondieron: "Todo tú eres pecado desde que naciste, y ¿nos enseñas a nosotros?". Y lo expulsaron de la sinagoga. CONCLUSIÓN
35Jesús oyó que lo habían expulsado; fue a buscarlo y le dijo: "¿Tú crees en el hijo del Hombre?".
36Él le respondió: "¿Y quién es, Señor, para que crea en él?".
37Jesús le dijo: "Lo estás viendo; es el que habla contigo".
38Respondió: "Creo, Señor". Y se puso de rodillas ante él.
39Jesús dijo: "Yo he venido a este mundo para que los que no ven vean, y los que ven se queden ciegos".
40Al oír esto, algunos fariseos que estaban con él le preguntaron: "¿Somos también nosotros ciegos?".
41Jesús les dijo: "Si fueseis ciegos, no tendríais culpa; pero como decís que veis, seguís en pecado".