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Juan 10

Santa Biblia Martín Nieto

1"Os aseguro que el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino saltando por otra parte, es un ladrón y un salteador.

2Pero el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.

3El guarda le abre la puerta y las ovejas reconocen su voz; él llama a sus ovejas por sus nombres y las saca fuera.

4Y cuando ha sacado todas sus ovejas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.

5Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños".

6Jesús les puso esta semejanza, pero ellos no entendieron qué quería decir.

7Por eso Jesús se lo explicó así: "Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.

8Todos los que vinieron antes de mí eran ladrones y salteadores, pero las ovejas no les hicieron caso.

9Yo soy la puerta; el que entra por mí se salvará; entrará y saldrá y encontrará pastos.

10El ladrón sólo entra para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

11"Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.

12Pero el asalariado, que no es el pastor ni el propietario de las ovejas, en viendo venir al lobo deja las ovejas y huye, y el lobo ataca y las dispersa,

13porque es un asalariado y no le importan las ovejas.

14Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y ellas me conocen a mí,

15igual que mi Padre me conoce a mí, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.

16Tengo otras ovejas que no son de este redil. También a ellas tengo que apacentarlas. Ellas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

17El Padre me ama, porque yo doy mi vida para recobrarla de nuevo.

18Nadie me la quita, sino que la doy yo por mí mismo. Tengo el poder de darla y el poder de recobrarla. Tal es el mandato que he recibido de mi Padre".

19Estas palabras causaron una nueva división entre los judíos.

20Muchos decían: "Está endemoniado y loco. ¿A qué lo escucháis?".

21Otros decían: "Estas palabras no son de un endemoniado. ¿Es que un endemoniado puede abrir los ojos a los ciegos?".

22Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la dedicación del templo. Era invierno.

23Jesús se paseaba en el templo, por el pórtico de Salomón.

24Los judíos lo rodearon y le preguntaron: "¿Hasta cuándo nos has de tener en vilo? Si tú eres el mesías, dínoslo claramente".

25Jesús les respondió: "Os lo he dicho y no me habéis creído. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre lo demuestran claramente.

26Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías.

27Mis ovejas escuchan mi voz. Yo las conozco y ellas me siguen;

28yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; no me las arrebatará nadie de mis manos.

29Mi Padre, que me las ha dado, es más que todas las cosas; y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre.

30Yo y el Padre somos una sola cosa".

31De nuevo los judíos agarraron piedras para apedrearlo.

32Jesús les replicó: "He hecho muchas obras buenas ante vosotros de parte de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?".

33Los judíos le contestaron: "No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios".

34Jesús les respondió: "¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije: sois dioses?

35Si la ley llamó dioses a los que se dirigió la palabra de Dios, y la Escritura no puede fallar,

36¿por qué decís que blasfemo yo, que he sido consagrado y enviado al mundo por el Padre, porque he dicho: Soy hijo de Dios?

37Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis;

38pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed en las obras, para que sepáis y reconozcáis que el Padre está en mí y yo en el Padre".

39Por eso intentaban prenderlo de nuevo, pero se les escapó de las manos.

40Fue nuevamente al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había estado al principio bautizando, y se quedó allí.

41Muchos acudieron a él y decían: "Juan no hizo ningún milagro, pero todo lo que dijo sobre éste era verdad".

42Y muchos creyeron en él.

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