Job 29
Santa Biblia Martín Nieto ›1Job continuó pronunciando su discurso:
2¡Quién me volviera a los meses de antaño, a los días en que Dios me protegía,
3cuando su lámpara brillaba sobre mi cabeza y a su luz caminaba en las tinieblas!
4Como era en los días de mi otoño, cuando Dios protegía mi tienda;
5cuando el todopoderoso estaba aún conmigo, y me rodeaban mis muchachos;
6cuando empapaba mis pies en cuajada y regatos de aceite la roca me vertía.
7Cuando entonces salía a la puerta de la ciudad y mi asiento en la plaza colocaba,
8se retiraban los jóvenes al verme, y los viejos se levantaban y quedaban en pie;
9los notables suspendían sus palabras y su mano ponían en la boca;
10la voz de los jefes se apagaba y su lengua se pegaba al paladar.
11Oído que me oía me llamaba feliz, ojo que me veía favor me dispensaba,
12pues yo libraba al pobre que gemía, al huérfano que no tenía apoyo.
13La bendición del desgraciado caía sobre mí, y hacía exultar el corazón de la viuda.
14De justicia me había vestido y ella me cubría, la justicia era mi manto y mi turbante.
15Era yo los ojos para el ciego, para el cojo los pies;
16era el padre de los pobres, la causa del desconocido examinaba;
17trituraba las muelas del malvado, de entre sus dientes arrancaba la presa.
18Y me decía: "En mi nido moriré, cargado de días, igual que la palmera.
19Mi raíz se alarga hacia las aguas, el rocío posa la noche en mi ramaje;
20mi gloria estará siempre flamante y en mi mano mi arco renovará su fuerza".
21Todos me escuchaban muy atentos, en silencio, para oír mi consejo.
22A mis sentencias nadie replicaba, y sobre ellos destilaban mis palabras.
23Me esperaban como se espera la lluvia, y abrían su boca como el agua tardía.
24Si yo les sonreía, no querían creerlo; con ansia acogían el favor de mi rostro.
25Puesto en cabeza les trazaba el camino, como un rey me sentaba en medio de sus tropas; como un consolador de abatidos.