Eclesiástico (Sirácide) 44
Santa Biblia Martín Nieto ›1Hagamos el elogio de los hombres ilustres, de nuestros antepasados en la historia.
2El Señor les concedió muchos honores, los engrandeció desde el principio de los siglos.
3Hubo hombres que impusieron la ley en sus dominios y fueron renombrados por su poder. Consejeros por su prudencia, que todo lo anunciaban en profecías.
4Guías de pueblos por sus consejos y por su pericia en la sabiduría popular, sabias sus palabras en su instrucción.
5Otros buscaban melodías musicales y escribían poemas.
6Otros fueron ricos dotados de gran poder, que vivieron pacíficamente en sus moradas.
7Todos fueron honrados por sus contemporáneos y glorificados en sus días.
8Hubo quienes dejaron un gran nombre para que se cantasen sus alabanzas.
9Los hubo que no dejaron memoria y perecieron como si no hubiesen existido; que pasaron como si no hubiesen nacido, y lo mismo sus hijos tras ellos.
10Pero no así los hombres de bien, cuyas buenas obras no han sido olvidadas.
11Sus bienes pasan a su descendencia y su herencia de hijos a nietos.
12Su descendencia permanecerá fiel a la alianza, y sus hijos por amor de ellos.
13Su descendencia permanece por siempre, no desaparecerá su gloria.
14Los cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre vivirá por generaciones.
15Los pueblos proclaman su sabiduría, y la asamblea pregona sus alabanzas.
16Henoc fue grato a Dios, ejemplo aleccionador para todas las generaciones.
17Noé fue hallado perfecto y justo, en el momento de la cólera aseguró la supervivencia; gracias a él, quedó sobre la tierra un resto cuando se produjo el diluvio.
18Se estableció con él pacto eterno de que el diluvio no exterminaría ya jamás a los vivientes.
19Abrahán fue el gran padre de una multitud de naciones, no hay nadie que le pueda igualar en gloria.
20Observó la ley del altísimo e hizo un pacto con él; en su carne estableció su pacto, y en el día de la prueba fue hallado fiel.
21Por eso Dios le prometió con juramento que todas las naciones serían bendecidas en su descendencia y que lo multiplicaría como el polvo de la tierra, exaltaría su linaje como las estrellas y le daría el país en herencia desde un mar a otro mar, desde el río hasta los extremos de la tierra.
22También a Isaac, por amor de su padre,
23le renovó la bendición de todos los hombres; e hizo reposar sobre la cabeza de Jacob su alianza, lo confirmó en sus bendiciones, le dio el país por herencia, la dividió en porciones y se las repartió a las doce tribus.