Eclesiástico (Sirácide) 43
Santa Biblia Martín Nieto ›1Orgullo de las alturas es el firmamento límpido, y la bóveda celeste es un espectáculo bellísimo.
2El sol, al surgir, pregona: "¡Qué admirable es la obra del altísimo!".
3Al mediodía abrasa la tierra, y ¿quién puede resistir su ardor?
4Se atiza el horno para las obras que requieren calor; el sol abrasa tres veces las montañas; exhalando vapores ardientes, lanzando brillantes rayos, deslumbra los ojos.
5Grande es el Señor, que lo ha creado, y cuya palabra apresura su carrera
6También la luna, siempre fiel a su curso, regula los tiempos y es señal eterna.
7Es ella quien determina las fiestas, astro de luz que decrece después de su plenitud.
8De ella recibe el mes su nombre, crece maravillosa en sus cambios, abanderada de las huestes de la altura que brilla en el firmamento de los cielos.
9La belleza del cielo es la gloria de sus astros, brillante ornamento en las alturas celestes.
10A una orden del Santo se mantienen en su puesto, y no desfallecen montando guardia.
11Contempla el arco iris y bendice a su hacedor: ¡qué hermoso es su esplendor!
12Él abarca el cielo con su círculo de gloria, lo tendieron las manos del altísimo.
13Con su mandato hace caer la nieve, hace volar sus rayos justicieros.
14Para ello abre sus reservas y hace volar las nubes como pájaros.
15Con su poder majestuoso condensa las nubes y desmenuza las piedrecitas del granizo.
16A su vista se estremecieron las montañas,
17a la voz de su trueno hace retemblar la tierra.
18Hace caer la nieve como bandada de pájaros, como langostas que se posan. Los ojos se maravillan de la belleza de su blancura, el corazón se extasía al verla caer.
19Derrama sobre la tierra como sal la escarcha, que se endurece como puntas de espino.
20El frío viento del norte sopla, y el hielo se congela sobre las aguas; sobre toda agua tranquila se extiende, y como una coraza se reviste.
21Devora las montañas y abrasa el desierto, y como un fuego consume la hierba verde.
22La nube es rápido remedio de todo, y el rocío después del calor todo lo alegra.
23Con su sabiduría domó el océano y plantó en él las islas.
24Los que navegan por el mar relatan sus peligros, y cuando los oímos nos llenamos de admiración.
25Allí no existen más que obras extraordinarias y maravillosas, mil géneros de animales y monstruos marinos.
26Por él todo concluye felizmente, por su palabra todas las cosas se ordenan.
27Muchas cosas podríamos decir y no acabaríamos. En suma: él es todo.
28Y ¿cómo hallar fuerza para glorificarle dignamente, ya que él es más grande que todas sus obras?
29Terrible es el Señor, extraordinariamente grande, y su poder sobre toda admiración.
30Para glorificar al Señor, alabadlo cuanto podáis, porque está muy por encima de vuestras alabanzas. Y al exaltarlo, poned en ello todo empeño; no os canséis, pues nunca llegaréis al fin.
31¿Quién lo ha visto y puede describirlo? ¿Quién podrá engrandecerlo como él se merece?
32Muchas cosas hay ocultas mayores que éstas, y pocas son las cosas que hemos visto de entre sus obras.
33Pues el Señor hizo todas las cosas, y dio la sabiduría a los piadosos.