Eclesiástico (Sirácide) 41
Santa Biblia Martín Nieto ›1¡Oh muerte, qué amargo es tu recuerdo para el hombre que goza en paz en medio de sus bienes; para el hombre sin preocupaciones y afortunado en todo, que todavía tiene fuerzas para gozar de los placeres!
2¡Oh muerte, bienvenida es tu sentencia para el hombre indigente y falto de fuerzas; para el cargado de años y cuidados, que se rebela y ha perdido toda esperanza!
3No temas la sentencia de la muerte; acuérdate de los que te precedieron y de los que te seguirán.
4Ésta es la ley que el Señor ha impuesto a todo viviente. ¿Por qué rebelarte contra la voluntad del altísimo? Que vivas diez, cien o mil años, en el abismo nadie pregunta por la duración de tu vida.
5Los hijos de los pecadores son descendencia aborrecible, que frecuenta la morada de los malvados.
6La herencia de los hijos de los pecadores va a la ruina, y con su descendencia se perpetúa la infamia.
7Los hijos maldicen al padre malvado, pues por su causa les sobreviene la infamia.
8¡Ay de vosotros, malvados, que abandonáis la ley del altísimo!
9Porque al nacer, nacéis para maldición; y, al morir, la maldición será vuestra herencia.
10Todo lo que viene de la tierra, a la tierra vuelve; así los malvados, de la maldición van a la ruina.
11El duelo de los hombres es por los cuerpos, pero el nombre maldito del pecador será borrado.
12Cuida de tu renombre, porque te quedará como bien mejor que millares de preciados tesoros.
13La buena vida dura sólo cierto número de días, pero el buen nombre permanece para siempre.
14Hijos, guardad en paz mi instrucción. ¿Qué aprovecha la sabiduría oculta y el tesoro escondido?
15Es mejor quien oculta su necedad que quien oculta su sabiduría.
16Así pues, ruborizaos por lo que os digo, porque no es bueno guardar toda clase de vergüenza, y todo no es igualmente aprobado por todos.
17Avergonzaos de la fornicación ante un padre y una madre, y de la mentira ante un jefe y un poderoso;
18de un delito ante el juez y el magistrado, y de la injusticia ante la asamblea y el pueblo;
19de la injusticia ante el compañero y el amigo, y del robo ante el lugar donde vives;
20de quebrantar la verdad de Dios y la alianza, de apoyar en la mesa el codo sobre el pan;
21de ofender a alguno al dar o recibir, y de no contestar al que te saluda;
22de fijar tu mirada en una mujer pública, de rechazar a un pariente;
23de apropiarte de la parte de otro o de su regalo, y de mirar a mujer que tiene marido;
24de tener familiaridades con criada de aquélla, y de acercarte a su lecho;
25de palabras ofensivas a un amigo, y de echar en cara después de dar algo;
26de divulgar lo que has oído y de revelar secretos.
27Por todas estas cosas la vergüenza es justa y serás bien visto por todos.