Eclesiástico (Sirácide) 28
Santa Biblia Martín Nieto ›1El que se venga será víctima de la venganza del Señor, que le pedirá cuenta rigurosa de sus pecados.
2Perdona la injuria a tu prójimo, y entonces, si suplicas, te serán perdonados tus pecados.
3Si un hombre alimenta rencor contra otro, ¿cómo podrá pedir al Señor perdón?
4Si no tiene misericordia de su semejante, ¿cómo podrá suplicar por sus pecados?
5Si siendo carne guarda rencor, ¿quién le va a perdonar sus pecados?
6Acuérdate de tu final, y deja el odio. Acuérdate de la corrupción y la muerte, y guarda los mandamientos.
7Acuérdate de los preceptos, y no odies al prójimo; acuérdate de la alianza del altísimo, y pasa por alto la ofensa.
8Aléjate de las querellas y evitarás pecados, porque el hombre iracundo las atiza.
9El pecador siembra la discordia entre los amigos, y en medio de los que viven en paz lanza su calumnia.
10El fuego arde según el combustible, y la disputa se propaga según su violencia; la ira de un hombre depende de su fuerza, y su cólera se levantará según su riqueza.
11Pendencia súbita enciende el fuego, y la riña irreflexiva hace correr la sangre.
12Si soplas sobre una brasa, se encenderá; pero si la escupes, se apagará; y, sin embargo, ambas cosas salen de tu boca.
13Maldito el murmurador y el mentiroso, porque perdió a muchos que vivían en paz.
14La lengua del calumniador ha sacudido a muchos y los ha llevado de nación en nación; ha destruido ciudades fuertes y derriba las naciones de los grandes.
15La lengua calumniadora ha hecho repudiar esposas ejemplares, y las privó del fruto de sus trabajos.
16El que le da oídos no vivirá tranquilo ni disfrutará de paz.
17El latigazo produce cardenales, pero el golpe de la lengua quebranta los huesos.
18Muchos caen por la espada, pero muchos más por la lengua.
19Feliz quien está al abrigo de ella, que no es víctima de su ira, que no soporta su yugo y no se ve preso en sus cadenas,
20porque su yugo es yugo de hierro, y sus cadenas son cadenas de bronce.
21Muerte espantosa es su muerte, es preferible el abismo.
22Jamás alcanza a los piadosos, y en su llama no se queman.
23Los que abandonan al Señor caerán en ella, los abrasará sin extinguirse. Es enviada contra ellos como un león, y como pantera los descuartizará.
24Cuida de cercar tu propiedad con espinos, guarda bajo sello tu plata y tu oro.
25Haz para tus palabras balanza y peso, y para tu boca puerta y cerrojo.
26Cuida de no deslizarte por ella, y no caigas ante quien te acecha.