Santiago 1
Biblia del Peregrino (1993) ›1Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus en la dispersión.
2Hermanos míos, cuando pasáis por pruebas variadas, tenedlo por grande dicha,
3pues sabéis que, al probarse la fe, produce paciencia,
4la paciencia hace perfecta la tarea, y así seréis perfectos y cabales, sin mengua alguna.
5Si a alguno de vosotros le falta sensatez, pídala a Dios, que da a todos generosamente y sin reproches, y se le dará.
6Pero que pida con confianza y sin dudar. El que duda se parece al oleaje del mar sacudido por el viento.
7No espere ese hombre alcanzar nada del Señor:
8varón dividido, inestable en todos sus caminos.
9El hermano humilde que se gloríe de su exaltación,
10y el rico de su humildad, pues pasará como flor de un prado.
11Al salir el sol abrasando, la hierba se agosta, la flor se marchita y perece su aspecto atrayente. Así se marchitará el rico en sus negocios.
12Dichoso el varón que soporta la prueba, porque al salir airoso recibirá la corona de la vida que el Señor prometió a los que lo aman.
13Nadie en la tentación diga que Dios lo tienta, pues Dios no es tentado por el mal y él no tienta a ninguno.
14Cada uno es tentado por el propio deseo que lo arrastra y seduce.
15Después el deseo concibe y da a la luz un pecado, el pecado madura y engendra muerte.
16No os engañéis, hermanos míos queridos,
17toda dádiva buena y todo don perfecto baja del cielo, del Padre de los astros, no sujeto a fases ni períodos oscuros.
18Porque quiso nos engendró con el mensaje de la verdad, para que fuéramos como primicia de la creación.
19Hermanos míos queridos, ya estáis instruidos. Con todo, que cada uno sea veloz para escuchar, lento para hablar, lento a la ira.
20Pues la ira del varón no promueve la justicia de Dios.
21Por tanto, despojados de cualquier mancha y maldad redundante, recibid con mansedumbre el mensaje plantado en vosotros, que es capaz de salvaros la vida.
22Sed ejecutores del mensaje y no sólo oyentes que se hacen ilusiones.
23Pues si uno es oyente y no ejecutor, se parece a aquel que se miraba la cara en el espejo:
24se observó, se marchó y muy pronto se olvidó de cómo era.
25El que se inclina a mirar la ley perfecta, la de hombres libres, y se mantiene no como oyente olvidadizo, sino como ejecutor de la obra, ése será dichoso en su actividad.
26Si uno se tiene por religioso porque no refrena la lengua, se engaña a sí mismo y su religiosidad es vacía.
27Una religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre consiste en cuidar de huérfanos y viudas en su necesidad y en no dejarse contaminar por el mundo.