Salmos 30
Biblia del Peregrino (1993) ›1Salmo. Para la consagración del templo. De David.
2Te ensalzaré, Señor, porque has tirado de mí y no has dado la victoria a mis enemigos.
3Señor Dios mío, te pedí auxilio y me sanaste.
4Señor, alzaste mi vida del Abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.
5Tañed para el Señor, sus adictos, dad gracias a su nombre santo:
6Un instante dura su cólera, toda la vida su favor; al atardecer se hospeda el llanto, al amanecer el júbilo.
7Yo pensaba muy seguro: No vacilaré jamás;
8Señor, con tu favor me estableciste sobre montañas firmes; escondiste tu rostro y quedé desconcertado.
9A ti, Señor, llamé; a mi dueño supliqué:
10¿Qué ganas con mi muerte, con que baje a la fosa? ¿Te va a dar gracias el polvo o va a proclamar tu lealtad?
11Escucha, Señor, ten piedad, Señor, socórreme.
12Cambiaste mi luto en danza, me desataste el sayal y me ceñiste de fiesta.
13Así te canta mi alma sin callarme, Señor Dios mío, te daré gracias siempre.