Salmos 3
Biblia del Peregrino (1993) ›1Salmo de David, cuando huía de su hijo Absalón.
2Señor, cuántos son mis adversarios, cuántos se levantan contra mí,
3cuántos dicen de mí: no hay salvación para él en Dios.
4Pero tú, Señor, eres mi escudo en torno, mi gloria, tú me haces levantar cabeza.
5Si grito invocando al Señor, él me escucha desde su monte santo.
6Me acuesto y me duermo, me despierto, porque el Señor me sostiene.
7No temeré al ejército innumerable que me ha puesto cerco.
8¡Levántate, Señor, sálvame, Dios mío! Tú abofeteaste a mis enemigos, rompiste los dientes de los malvados.
9Tuya, Señor es la salvación, para tu pueblo tu bendición.