Salmos 115
Biblia del Peregrino (1993) ›1¡No a nosotros, Señor, no a nosotros! Hazle honor a tu nombre, por tu lealtad y tu fidelidad.
2¿Por qué han de decir los paganos: Dónde está su Dios?
3Nuestro Dios está en los cielos e hizo cuanto quiso.
4Sus ídolos son plata y oro, hechura de manos humanas:
5Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven,
6tienen orejas y no oyen, tienen nariz y no huelen,
7tienen manos y no tocan, tienen pies y no andan, no tiene voz su garganta.
8Sean como ellos los que los fabrican y cuantos confían en ellos.
9Israel, confía en el Señor: él es su auxilio y escudo.
10Casa de Aarón, confía en el Señor: él es su auxilio y escudo.
11Fieles del Señor, confiad en el Señor: él es su auxilio y escudo.
12El Señor se acuerda y nos bendice: Bendiga a la Casa de Israel, bendiga a la Casa de Aarón,
13bendiga a los fieles del Señor, pequeños y grandes.
14Que el Señor os acreciente a vosotros y a vuestros hijos;
15Benditos seáis del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
16El cielo pertenece al Señor, la tierra se la ha dado a los hombres.
17Los muertos ya no alaban al Señor ni los que bajan al silencio.
18Pero nosotros bendeciremos al Señor ahora y por siempre. Aleluya.