Sabiduría 2
Biblia del Peregrino (1993) ›1Se dijeron, razonando equivocadamente: La vida es corta y triste, y el trance final del hombre, irremediable; y no se sabe de nadie que haya regresado del Abismo.
2Nacimos casualmente y luego pasaremos como quien no existió; nuestro respiro es humo, y el pensamiento, chispa del corazón que late;
3cuando ésta se apague, el cuerpo se volverá ceniza y el espíritu se desvanecerá como suave brisa.
4Nuestro nombre, con el tiempo, caerá en el olvido y nadie se acordará de nuestras obras; pasará nuestra vida como rastro de nube, se disipará como neblina acosada por los rayos del sol y abrumada por su calor.
5Nuestra vida es el paso de una sombra, y nuestro fin, irreversible; está aplicado el sello, no hay retorno.
6¡Venga!, a disfrutar de los bienes presentes, a gozar de las cosas con ansia juvenil;
7a llenarnos del mejor vino y de perfumes, que no se nos escape la flor primaveral;
8coronémonos con capullos de rosas antes de que se marchiten;
9que no quede pradera sin probar nuestra orgía; dejemos en todas partes recuerdos de nuestra alegría, porque ésta es nuestra suerte y nuestro sino.
10Atropellemos al justo que es pobre, no nos apiademos de la viuda ni respetemos las canas venerables del anciano;
11que sea nuestra fuerza la norma del derecho, pues lo débil es claro no sirve para nada.
12Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara las faltas contra la ley, nos reprende las faltas contra la educación que nos dieron;
13declara que conoce a Dios y dice que él es hijo del Señor;
14se ha vuelto acusador de nuestras convicciones, sólo verlo da grima;
15lleva una vida distinta de los demás y va por un camino aparte;
16nos considera de mala ley y se aparta de nuestras sendas como si contaminasen; proclama dichoso el destino del justo y se gloría de tener por padre a Dios.
17Vamos a ver si es verdad lo que dice comprobando cómo es su muerte;
18si el justo ese es hijo de Dios, él lo auxiliará y lo arrancará de las manos de sus enemigos.
19Lo someteremos a tormentos despiadados, para apreciar su paciencia y comprobar su temple;
20lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien mira por él.
21Así discurren, y se engañan, porque los ciega su maldad;
22no conocen los secretos de Dios, no esperan el premio de la virtud ni valoran el galardón de una vida intachable.
23Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo imagen de su propio ser;
24pero la muerte entró en el mundo por la envidia del Diablo y los de su partido pasarán por ella.