Sabiduría 1
Biblia del Peregrino (1993) ›1Amad la justicia, los que regís la tierra; pensad correctamente del Señor y buscadlo con corazón entero.
2Lo encuentran los que no exigen pruebas y se revela a los que no desconfían.
3Los razonamientos retorcidos alejan de Dios, y su poder, sometido a prueba, pone en evidencia a los necios.
4La Sabiduría no entra en alma de mala ley ni vive en un cuerpo entregado al pecado.
5El espíritu educador y santo rehúye la estratagema, se aparta de los razonamientos sin sentido y se rinde ante el asalto de la injusticia.
6La Sabiduría es un espíritu amigo de los hombres que no deja impune al deslenguado; Dios penetra sus entrañas, vigila puntualmente su corazón y escucha lo que dice su lengua.
7Porque el Espíritu del Señor llena la tierra y, como da consistencia al universo, no ignora ningún sonido.
8Por eso quien habla impíamente no tiene escapatoria, no podrá eludir la acusación de la justicia.
9Se indagarán los planes del impío, el informe de sus palabras llegará hasta el Señor y quedarán probados sus delitos,
10porque un oído celoso lo escucha todo y no le pasan inadvertidos cuchicheos ni protestas.
11Guardaos, por tanto, de protestas inútiles y absteneos de la maledicencia; no hay frase solapada que caiga en el vacío; la boca calumniadora mata.
12No os procuréis la muerte con vuestra vida extraviada ni os acarreéis la perdición con las obras de vuestras manos;
13Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes.
14Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte ni el Abismo impera en la tierra.
15Porque la justicia es inmortal.
16Los impíos la invocan con obras y palabras, se consumen por ella, creyéndola su amiga; hacen pacto con ella, pues merecen ser de su partido.