Mateo 19
Biblia del Peregrino (1993) ›1Cuando Jesús terminó este discurso, se trasladó de Galilea a Judea, al otro lado del Jordán.
2Le seguía una gran multitud, y él los sanaba allí.
3Se acercaron unos fariseos y, para ponerlo a prueba, le preguntaron: ¿Puede un hombre repudiar a su mujer por cualquier cosa?
4Él contestó: ¿No habéis leído que al principio el Creador los hizo hombre y mujer?
5Y dijo: por eso abandona un hombre a su padre y a su madre, se une a su mujer y los dos se hacen una sola carne.
6De suerte que ya no son dos, sino una sola carne. Así pues, lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.
7Le replicaron: Entonces, ¿por qué Moisés mandó darle el acta de divorcio al repudiarla?
8Les respondió: Por vuestro carácter inflexible os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres. Pero al principio no era así.
9Os digo que quien repudia a su mujer si no es en caso de concubinato y se casa con otra, comete adulterio.
10Los discípulos le dijeron: Si ésa es la condición del marido con la mujer, más vale no casarse.
11Y él les respondió: No todos pueden con esa solución, si no son los que reciben tal don.
12Pues hay eunucos que son así de nacimiento; los hay castrados por los hombres y los hay que se han castrado por el reinado de Dios. El que pueda con ello que lo acepte.
13Entonces le llevaron unos niños para que pusiera las manos sobre ellos y pronunciara una oración. Los discípulos los reprendían.
14Pero Jesús dijo: Dejad a los niños y no les impidáis acercarse a mí, pues el reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
15Entonces impuso las manos sobre ellos y se marchó.
16Luego se le acercó uno y le dijo: Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para alcanzar vida eterna?
17Jesús le contestó: ¿Por qué me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el bueno. Si quieres entrar en la vida guarda los mandamientos.
18El joven le preguntó: ¿Cuáles? Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no perjurarás,
19honra a tu padre y a tu madre, y amarás al prójimo como a ti mismo.
20El joven le dijo: Todo eso lo he cumplido, ¿qué me queda por hacer?
21Jesús le contestó: Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después sígueme.
22Al oírlo, el joven se marcho triste, porque era muy rico.
23Jesús dijo a sus discípulos: Os aseguro que un rico entrará con mucha dificultad en el reino de Dios.
24Os lo repito, es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de Dios.
25Al oírlo, los discípulos quedaron muy espantados y dijeron: Entonces, ¿quién podrá salvarse?
26Jesús los quedó mirando y les dijo: Para los hombres eso es imposible, para Dios todo es posible.
27Entonces Pedro le respondió: Mira, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué será de nosotros?
28Jesús les dijo: Os aseguro que vosotros, los que me habéis seguido, en el mundo renovado, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también en doce tronos para regir las doce tribus de Israel.
29Y todo el que por mí deje casas, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y heredará vida eterna.
30Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.