Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Jeremías 7

Biblia del Peregrino (1993)

1Palabras que el Señor dirigió a Jeremías:

2Ponte a la puerta del templo y proclama allí: Escuchad, judíos, la Palabra del Señor, los que entráis por estas puertas a adorar al Señor,

3así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, y habitaré con vosotros en este lugar.

4No os hagáis ilusiones con razones falsas, repitiendo: el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor.

5Si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones; si juzgáis rectamente los pleitos;

6si no explotáis al inmigrante, al huérfano y a la viuda; si no derramáis sangre inocente en este lugar; si no seguís a dioses extranjeros, para vuestro mal;

7entonces habitaré con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres desde antiguo y para siempre.

8Os hacéis ilusiones con razones falsas, que no sirven:

9Robáis, matáis, cometéis adulterio, juráis en falso, quemáis incienso a Baal, seguís a dioses extranjeros y desconocidos,

10¿y venís después a presentaros ante mí en este templo que lleva mi Nombre, y decís: Estamos salvados; para luego seguir cometiendo las mismas abominaciones?

11¿Creéis que este templo que lleva mi Nombre es una cueva de bandidos ? Atención, que yo lo he visto -oráculo del Señor-.

12Id a mi templo de Siló, al que di mi Nombre antaño, y mirad lo que hice con él, por la maldad de Israel, mi pueblo.

13Pues ahora, por haber cometido tales acciones -oráculo del Señor-, porque os hablé sin cesar y no me escuchasteis, porque os llamé y no me respondisteis,

14por eso trataré al templo que lleva mi Nombre, y os tiene confiados, y al lugar que di a vuestros padres y a vosotros, lo mismo que traté a Siló;

15a vosotros os arrojaré de mi presencia, como arrojé a vuestros hermanos, la estirpe de Efraín.

16Y, tú, no intercedas por este pueblo, no supliques a gritos por ellos, no me reces, que no te escucharé.

17¿No ves lo que hacen en los pueblos de Judá y en las calles de Jerusalén?

18Los hijos recogen leña, los padres hacen fuego y las mujeres preparan la masa para hacer tortas en honor de la reina del cielo, y para irritarme hacen libaciones a dioses extranjeros.

19¿Es a mí a quien irritan -oráculo del Señor- o más bien a sí mismos, para su propia confusión?

20Por eso así dice el Señor: Mirad, mi ira y mi cólera se derraman sobre este lugar, sobre hombres y ganados, sobre el árbol silvestre, sobre el fruto del suelo, y arden sin apagarse.

21Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos a vuestros sacrificios y comeos la carne;

22porque cuando saqué a vuestros padres de Egipto no les ordené ni hablé de holocaustos y sacrificios.

23Ésta fue la orden que les di: Obedecedme, y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo; caminad por el camino que os señalo, y os irá bien.

24Pero no escucharon ni prestaron atención, seguían sus planes, la maldad de su corazón obstinado, dándome la espalda y no la cara.

25Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy, día tras día os envié a mis siervos los profetas;

26pero no me escucharon ni prestaron atención, se pusieron tercos y fueron peores que sus padres.

27Ya puedes repetirles este sermón, que no te escucharán; o gritarles, que no te responderán.

28Les dirás: Ésta es la gente que no obedeció al Señor, su Dios, y no quiso escarmentar; la sinceridad se ha perdido, ha sido extirpada de su boca.

29Córtate la melena y tírala, entona en las dunas una elegía: El Señor ha rechazado y expulsado a la generación digna de su cólera;

30porque los judíos hicieron lo que yo repruebo -oráculo del Señor-, pusieron sus abominaciones en el templo que lleva mi Nombre, contaminándolo.

31Levantaron ermitas al Horno, en el valle de Ben-Hinón para quemar a hijos e hijas, cosa que yo no mandé ni se me pasó por la cabeza.

32Por eso, mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que ya no se llamará El Horno ni valle de Ben-Hinón, sino valle de las Ánimas, pues enterrarán en El Horno por falta de sitio;

33y los cadáveres de este pueblo serán pasto de las aves del cielo y de las bestias de la tierra, sin que nadie los espante.

34Haré cesar en los pueblos de Judá y en las calles de Jerusalén la voz alegre y la voz gozosa, la voz del novio y la voz de la novia, porque el país será una ruina.

WhatsApp