Isaías 62
Biblia del Peregrino (1993) ›1Por amor de Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que irrumpa la aurora de su justicia y su salvación llamee como antorcha.
2Los pueblos verán tu justicia, y los reyes, tu gloria; te pondrán un nombre nuevo impuesto por la boca del Señor.
3Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios.
4Ya no te llamarán la Abandonada ni a tu tierra la Devastada, a ti te llamarán mi Preferida y a tu tierra la Desposada, porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá marido.
5Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó; la alegría que encuentra el marido con su esposa la encontrará tu Dios contigo.
6Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas: nunca callan, ni de día ni de noche, los que invocáis al Señor no os deis descanso;
7no le deis descanso hasta que la restablezca, hasta que haga de Jerusalén la admiración de la tierra.
8El Señor lo ha jurado por su diestra y por su brazo poderoso: ya no entregará tu trigo para que se lo coman tus enemigos; ya no se beberán extranjeros tu vino, por el que tú trabajaste.
9Los que lo cosechan lo comerán y alabarán al Señor; los que lo vendimian lo beberán en mis atrios sagrados.
10Pasad, pasad por las puertas, despejad el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, limpiadla de piedras, alzad una enseña para los pueblos.
11El Señor envía un pregón hasta el confín de la tierra: Decid a la ciudad de Sión: Mira a tu Salvador, que llega, el premio de su victoria lo acompaña, la recompensa lo precede;
12lo llamarán: Pueblo Santo, redimidos del Señor, a ti te llamarán: la Buscada, Ciudad no abandonada.