Isaías 61
Biblia del Peregrino (1993) ›1El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar una buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la liberación a los cautivos y a los prisioneros la libertad,
2para proclamar el año de gracia del Señor, el día del desquite de nuestro Dios; para consolar a los afligidos;
3para cambiar su ceniza en corona, su luto en perfume de fiesta, su abatimiento en traje de gala. Los llamarán Robles del Justo, plantados por el Señor, para su gloria.
4Reconstruirán las viejas ruinas, levantarán los antiguos escombros; renovarán las ciudades en ruinas, los escombros de muchas generaciones.
5Se presentarán extranjeros a pastorear vuestros rebaños, y forasteros serán vuestros labradores y viñadores.
6Vosotros os llamaréis: Sacerdotes del Señor, dirán de vosotros: Ministros de nuestro Dios. Comeréis la opulencia de los pueblos, y tomaréis posesión de sus riquezas.
7A cambio de su vergüenza y sonrojo, ellos obtendrán una porción doble; poseerán el doble en su país, y gozarán de alegría perpetua.
8Porque yo, el Señor, amo la justicia, detesto la rapiña y el crimen. Les daré su salario fielmente y haré con ellos un pacto perpetuo.
9Su estirpe será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos. Quienes los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor.
10Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona o novia que se adorna con sus joyas.
11Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace germinar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y su fama frente a todos los pueblos.