Hebreos 9
Biblia del Peregrino (1993) ›1La primera alianza contenía disposiciones sobre el culto y el santuario terrestre.
2Se instaló una primera tienda, llamada El Santo, en la que estaban el candelabro y la mesa de los panes presentados.
3Detrás de la segunda cortina estaba la tienda llamada El Santísimo,
4que contenía el altar de oro y el arca de la alianza, revestida toda de oro, que encerraba una jarra de oro con maná, la vara florecida de Aarón y las tablas de la alianza.
5Encima de ella estaban los querubines de la Gloria dando sombra a la placa expiatoria. No hace falta explicarlo ahora en detalle.
6Una vez instalado todo, los sacerdotes entran continuamente en la primera tienda para oficiar allí.
7En la segunda entra sólo el sumo sacerdote, una vez al año, con la sangre que ofrece por sí y por las inadvertencias del pueblo.
8Con lo cual da a entender el Espíritu Santo que, mientras esté en pie el primer recinto, no está abierto el acceso al santuario.
9Éstos son símbolos del tiempo presente: se ofrecen dones y sacrificios que no pueden consumar en conciencia a quien oficia;
10pues consisten en comidas, bebidas y abluciones diversas; disposiciones humanas en vigor hasta el momento del orden nuevo.
11En cambio, Cristo, venido como sumo sacerdote de los bienes futuros, usando una tienda mejor y más perfecta, no hecha a mano, es decir, no de este mundo creado,
12llevando no sangre de cabras y becerros, sino su propia sangre, entró de una vez para siempre en el santuario y logró el rescate definitivo.
13Pues si la sangre de cabras y toros y la ceniza de becerra rociada sobre los profanos los consagra con una pureza corporal,
14cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestras conciencias de obras muertas, para que demos culto al Dios vivo.
15Por eso es mediador de una alianza nueva: para que, interviniendo una muerte que libra de las transgresiones cometidas durante la primera alianza, puedan los llamados recibir la herencia eterna prometida.
16Donde hay testamento tiene que suceder la muerte del testador,
17ya que el testamento entra en vigor con la muerte y no rige mientras vive el testador.
18Por eso tampoco la primera alianza se instituyó sin sangre.
19Cuando Moisés terminó de recitar al pueblo todos los preceptos según la ley, tomó sangre de los becerros [y cabras , con agua, lana purpúrea y un hisopo, y roció el libro y a todo el pueblo,
20diciendo: Ésta es la sangre de la alianza que Dios establece con vosotros.
21Igualmente con sangre roció la tienda con todo el ajuar del culto.
22Según la ley, casi todo se purifica con sangre, y sin derramar sangre no hay perdón.
23Así pues, si las figuras de lo celeste se purificaban con tales ritos, lo celeste usará sacrificios superiores.
24Pues bien, Cristo entró, no en un santuario hecho a manos, copia del auténtico, sino en el cielo mismo; y ahora se presenta ante Dios a favor nuestro.
25No es que tenga que ofrecerse repetidas veces, como el sumo sacerdote, que entra todos los años en el santuario con sangre ajena;
26en tal caso tendría que haber padecido repetidas veces desde la creación del mundo. Ahora en cambio, al final de los tiempos, ha aparecido para destruir de una sola vez con su sacrificio los pecados.
27Como es destino humano morir una vez y después ser juzgados,
28así Cristo se ofreció una vez para quitar los pecados de todos y aparecerá una segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan.